"La dirección de Renault debate desde hace meses con la de Fiat. Después hubo un anuncio oficial, que se hizo el viernes, con una propuesta que me presentó el presidente de Renault el viernes. Fue en ese momento cuando avisé a los japoneses", explicó Le Maire.
La reacción de los nipones fue "abierta", pero Le Maire espera que sea fructífero el viaje de Senard a Japón: "Creo más en el contacto directo que en el telefónico", dijo.
Otra de las condiciones impuestas por Le Maire es que la fusión no suponga el cierre de ninguna de las fábricas de Francia, el mantenimiento total de los empleos en su territorio, así como ciertas garantías sobre la representación de la dirección "para que los intereses de Francia estén bien representados".
La cuarta y última es que este nuevo grupo creado por la fusión de ambas firmas participe en la creación de baterías eléctricas europeas, lo que en palabras de Le Maire podría crear miles de empleos en el continente, con el objetivo también de que estas máquinas sean europeas y no de China o Corea del Sur. "Permaneceré muy atento a estas garantías", dijo.
La compañía francesa anunció el lunes (28/05) que su Consejo de Administración estudia "con interés" la propuesta de fusión con Fiat Chrysler, que los convertiría en el tercer grupo mundial por volumen de ventas y que generó dudas sobre su asociación con las niponas.
Según FCA, la unión de ambas compañías supondría la creación de un grupo automovilístico líder en ingresos, volúmenes, rentabilidad y tecnología, con unas ventas totales de 8,7 millones de vehículos al año. Según Bloomberg, de salir adelante la operación daría lugar al tercer fabricante del mundo por número de vehículo por detrás de Volkswagen y Toyota.