Si el drenaje de reservas en poder del Banco Central arrasó con casi US$4.000 millones en una semana, las amenazas que se ciernen en las próximas jornadas sobre las existencias de divisas contantes y sonantes se yerguen como aritméticamente urticantes.
Para el caso de que se continuaran yendo US$800 millones diarios, no quedaría ni un dólar líquido en caja para cuando el FMI integre, si lo hace, el próximo desembolso.
Dólar a $60
El test de la dupla que ahora forman el nuevo ministro, Hernán Lacunza, y el titular del BCRA, Guido Sandleris, consiste en que hasta entonces se atajen todos los penales cambiarios, sin que el dólar se vaya de los $60.
Y de que el FMI concrete la transferencia dependerá que los fondos de inversión y los bancos acompañen hasta saber qué viene después del 27/10: si el país será gobernado hasta 2023 por F-F, o si habrá balotaje y se mantiene el suspenso por otro mes más.
La azarosa ruta preelectoral del dólar, en lo inmediato, tropezará con el primer escollo, cuando los títulos en garantía por préstamos de la operatoria “Repo” (Repurchase Agreement) hayan quedado desactualizados por la devaluación y se exija el refuerzo con más bonos, lo cual sitúa al BCRA en situación de tener que cubrir US$3.800 millones, según advierte el especialista en finanzas, Miguel Boggiano.
La amenaza latente lo induce a “pensar que el mayorista estará por encima de los $62 que estuvo en el peor momento del lunes 12 de agosto. Y si hay algo verdaderamente importante, es el dólar, ya que va a afectar dramáticamente al resto de los activos argentinos”, pone de relieve.
A la anterior conducción de Hacienda, a cargo del renunciado ministro Nicolás Dujovne, le falló la licitación de Letras del Tesoro (Letes) en dólares del martes pasado, ya que sólo logró renovar el 39% y gracias a la plata de los jubilados y de otros organismos.
La semana que viene vencen US$1.602 millones de Letes y $59.006 millones (algo más de US$1.000 millones al cambio del viernes) en Letras Capitalizables (Lecap) en pesos, que en las actuales circunstancias nada indica evitar que tenga que ser rascada la olla.
Se descuenta que al que gane los comicios presidenciales le aguarda a la vuelta de la esquina una ardua renegociación con el Fondo del crédito stand-by por US$57.000 millones, de los cuales faltarán desembolsar US$10.000 entre 2020 y 2021.
Las obligaciones que aguardan serían $5.600 millones en el 1er trimestre y $20.000 millones en el 2do. Para todo el año, la Universidad Nacional de Avellaneda estimó vencimientos por US$ 48.686 millones y de US$ 44.953 millones en 2021.
En 2022, será de US$ 46.499 millones y en el último año de mandato llegan a US$ 37.800 millones, todo esto sin contar las refinanciaciones que se hagan por el camino.
En los 4 años, la suma daría US$ 180.000 millones, lo cual prácticamente equivale a poco menos que repetir el monto amasado en 3 años y 5 meses, que fue de US$ 187.298 millones: el 82,3% en moneda extranjera y el 17,7% en pesos, de acuerdo con el documento del Observatorio de Deuda Externa (ODE), organismo dependiente de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).
El marco en el que se gestó este endeudamiento fue de ajuste sin crecimiento de la economía y una fuga de capitales de US$118.429 millones, entre lo que sacaron residentes, lo que se llevaron inversores especulativos extranjeros, la remisión de utilidades y el pago de intereses.
El ránking de salida de divisas del país desde el levantamiento del cepo, apenas asumió la Administración Macri sería, según la estimación de un informe publicado por la Universidad de Avellaneda (Undav) a partir de cruzar los números de exportaciones del INdEC con los del MULC del BCRA.:
** US$72.233 millones que se llevaron los particulares;
** US$36.381 millones por el pago de intereses de la deuda;
** US$32.904 millones por la cuenta servicios, principalmente el turismo;
** US$14.800 millones por exportaciones no liquidadas.
De lo que lleva de desembolsado el FMI por el préstamo 'stand-by' que ahora deberá renegociarse, en un año se evaporó el 65%.
El premio Nóbel de Economía, Joseph Stiglitz, cree que un crecimiento rápido del PBI podría evitar un default de la deuda, lo cual implícitamente remite a sacar al consumo de su letargo, que incide 70% en el indicador, y asegurar una paridad de equilibrio para exportar.
Así como están las cuentas, como mínimo la economía caerá este año un 1,5%, según el REM, y apunta a rebotar apenas 2% el año que viene. El ex titular del Banco Mundial está pensando en números más generosos que esos.