Entre los ejemplos más destacados está la utilización del internet satelital y los servicios de almacenamiento en órbita de SpaceX que utilizarán los coches autónomos inteligentes de Tesla, incluyendo su servicio de Robotaxi. A la inversa, la compañía automotriz proveería a SpaceX de baterías y los desarrollos de robótica avanzada, entre otros miles de intercambios posibles.
Una de las colaboraciones más importantes podría estar centrada en el desarrollo de Optimus, la generación de robots humanoides con IA integrada que Musk pretende lanzar a escala industrial próximamente. Estos aparatos podrían ser desarrollados en conjunto, combinando los conocimientos en robótica de Tesla, la conectividad espacial de SpaceX y el proyecto de semiconductores que ambas compañías han encarado en su conjuntos.
Riesgos y complicaciones
En cualquier caso, Musk deberá sortear algunos escollos, en especial referidos a la habilitación de accionistas para que se ejecute la fusión. Si bien el magnate mantiene amplio control en ambas compañías, el convencimiento de las juntas directivas y demás instancias de control será clave para una eventual fusión.
Para ello, Musk habría comenzado una campaña para demostrar el potencial de desarrollo que una fusión abriría. De cara a los inversores, el magnate sudafricano mostró algo de eso en el lanzamiento de Roadster, el coche de Tesla que sorprendió al mundo mostrando una función de salto y giro en el aire mediante propulsores espaciales integrados de SpaceX.
En contrapartida, asoman algunas complejidades que pueden ser objeto de resistencia interna. Entre ellos, los relacionamientos políticos de ambas empresas.
En ese sentido, y como compañía automotriz en su génesis, Tesla desplegó un relacionamiento geopolítico más abierto. Sin ir más lejos, la empresa se instaló con fuerza en China, construyó fábricas y mantiene una relación directa con el país asiático a pesar de las tensiones con Estados Unidos.
Mientras tanto, SpaceX mostró una relación más fluida con Washington, colaborando directamente con la NASA y con las fuerzas armadas estadounidenses en distintos proyectos de desarrollo en órbita.
Imagen: SpaceX (@SpaceX en X)
El desarrollo de Optimus
La eventual fusión entre Tesla y SpaceX podría catalizar la salida a mercado de Optimus, el robot humanoide que ya se fabrica en Estados Unidos. Al respecto, Tesla anticipó que espera finalizar el año con un ritmo de producción de 1.000 unidades semanales en sus instalaciones de Frebemont, California, donde se sustituyeron líneas de ensamble de los autos Model X y Model S.
Para agrandar la escala, Tesla tendría previsto acelerar la producción en la Gigafactory de Texas, donde se alcanzaría una escala de 10 millones de robots anuales en los próximos años.
En cuanto al desarrollo, Optimus estaría “bajo entrenamiento”. Con una biblioteca de más de 500.000 horas de datos incorporadas, los sistemas de IA estarían aprendiendo funcionalidades humanas a escala para incorporar movimientos y acciones complejas de cara al producto final.
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