Tesla y SpaceX rumbo a una fusión de US$ 3.5 billones que puede acelerar los robots IA

Tesla y SpaceX se fusionarían en una sola empresa creando una de las corporaciones más grandes del mundo. Qué busca Elon Musk.

El magnate sudafricano Elon Musk estaría listo para fusionar a Tesla y SpaceX en una única compañía de más de 3.5 billones de dólares de valoración inicial. Las intenciones, expresas por el empresario en las últimas semanas, estarían tomando forma de campaña para alcanzar la unidad que podría dar a luz a una corporación de escala global en el dominio de los desarrollos tecnológicos.

En ese sentido, Musk admitió este martes (20/10) que su idea es unir ambas compañías ante el escenario revolucionario que plantea la aceleración abrupta de la inteligencia artificial y la apertura de un sin fin de oportunidades de negocios.

Creo que tiene mucho mérito combinar las empresas, ya que nos encontramos prácticamente en la singularidad de la superinteligencia, y hay mucho que ganar cooperando en el desarrollo de software de superinteligencia, diseño de chips, obviamente el Terafab, robótica, transporte de masa a órbita con la constelación Starmind (de centros de datos orbitales), conectividad, anticipó. Creo que tiene mucho mérito combinar las empresas, ya que nos encontramos prácticamente en la singularidad de la superinteligencia, y hay mucho que ganar cooperando en el desarrollo de software de superinteligencia, diseño de chips, obviamente el Terafab, robótica, transporte de masa a órbita con la constelación Starmind (de centros de datos orbitales), conectividad, anticipó.

Las declaraciones, que impactaron de lleno en Wall Street, llegaron para confirmar los rumores de intención de fusión. Así, Musk tendría en mente combinar la fabricación de coches autónomos, cohetes, satélites, servicios de Internet en órbita, producción de chips, y por sobre todo, la producción de robots con inteligencia artificial integrada.

Qué busca Elon Musk

Bajo ese contexto, Musk buscaría una mayor fluidez en el intercambio de servicios y productos entre ambas empresas para acelerar distintos desarrollos. Algo que ya sucede en la práctica, pero que se ralentiza debido a la burocracia que deben enfrentar los proyectos “cruzados”.

Entre los ejemplos más destacados está la utilización del internet satelital y los servicios de almacenamiento en órbita de SpaceX que utilizarán los coches autónomos inteligentes de Tesla, incluyendo su servicio de Robotaxi. A la inversa, la compañía automotriz proveería a SpaceX de baterías y los desarrollos de robótica avanzada, entre otros miles de intercambios posibles.

Una de las colaboraciones más importantes podría estar centrada en el desarrollo de Optimus, la generación de robots humanoides con IA integrada que Musk pretende lanzar a escala industrial próximamente. Estos aparatos podrían ser desarrollados en conjunto, combinando los conocimientos en robótica de Tesla, la conectividad espacial de SpaceX y el proyecto de semiconductores que ambas compañías han encarado en su conjuntos.

Riesgos y complicaciones

En cualquier caso, Musk deberá sortear algunos escollos, en especial referidos a la habilitación de accionistas para que se ejecute la fusión. Si bien el magnate mantiene amplio control en ambas compañías, el convencimiento de las juntas directivas y demás instancias de control será clave para una eventual fusión.

Para ello, Musk habría comenzado una campaña para demostrar el potencial de desarrollo que una fusión abriría. De cara a los inversores, el magnate sudafricano mostró algo de eso en el lanzamiento de Roadster, el coche de Tesla que sorprendió al mundo mostrando una función de salto y giro en el aire mediante propulsores espaciales integrados de SpaceX.

En contrapartida, asoman algunas complejidades que pueden ser objeto de resistencia interna. Entre ellos, los relacionamientos políticos de ambas empresas.

En ese sentido, y como compañía automotriz en su génesis, Tesla desplegó un relacionamiento geopolítico más abierto. Sin ir más lejos, la empresa se instaló con fuerza en China, construyó fábricas y mantiene una relación directa con el país asiático a pesar de las tensiones con Estados Unidos.

Mientras tanto, SpaceX mostró una relación más fluida con Washington, colaborando directamente con la NASA y con las fuerzas armadas estadounidenses en distintos proyectos de desarrollo en órbita.

El desarrollo de Optimus

La eventual fusión entre Tesla y SpaceX podría catalizar la salida a mercado de Optimus, el robot humanoide que ya se fabrica en Estados Unidos. Al respecto, Tesla anticipó que espera finalizar el año con un ritmo de producción de 1.000 unidades semanales en sus instalaciones de Frebemont, California, donde se sustituyeron líneas de ensamble de los autos Model X y Model S.

Para agrandar la escala, Tesla tendría previsto acelerar la producción en la Gigafactory de Texas, donde se alcanzaría una escala de 10 millones de robots anuales en los próximos años.

En cuanto al desarrollo, Optimus estaría “bajo entrenamiento”. Con una biblioteca de más de 500.000 horas de datos incorporadas, los sistemas de IA estarían aprendiendo funcionalidades humanas a escala para incorporar movimientos y acciones complejas de cara al producto final.

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