Esa distinción legal resultó ser la clave que permitió que los casos llegaran a juicio después de años de intentos de Meta por descartarlos.
Los jueces están dejando avanzar los casos bajo la teoría de que el diseño intencional para generar adicción no está cubierto por las mismas protecciones que el contenido generado por usuarios.
En marzo, Meta sufrió derrotas en casos piloto en California y Nuevo México. En mayo, se llegó a un acuerdo con un distrito escolar de Kentucky antes de un juicio en Los Ángeles. Actualmente hay un juicio en curso en Tennessee iniciado por el fiscal general del estado. En agosto viene otro en Oakland. En febrero habrá otro más.
Demandas de más de 40 estados y distritos escolares acorralan a Meta con reclamos por adicción que alcanzan cifras récord en la justicia estadounidense.
No preocupan los primeros fallos, sino lo que viene
Los resultados hasta ahora son manejables en términos absolutos para una empresa que genera más de 200.000 millones de dólares anuales. 6 millones de dólares a una joven de 20 años en Los Ángeles, compartidos con YouTube, y 375 millones al estado de Nuevo México.
Montos que, en el balance de Meta, son ruido.
El problema no son esos números. El problema es el precedente y la acumulación.
Meta advirtió a sus propios inversores que una condena en la segunda fase del caso de Nuevo México podría generar 3.700 millones de dólares en daños adicionales. Y el juicio federal de Oakland tiene en juego esos 1,4 billones mencionados por los fiscales, una cifra que la empresa calificó de "absurda" y "sin análogo en la historia de la aplicación de leyes de protección al consumidor."
Tiene razón en que ese número no va a materializarse tal cual, pero incluso una fracción pequeña representa un pasivo significativo.
"No querrías seguir perdiendo estos casos en fila. Ganan muchísimo dinero, pero podrían estar mirando miles de millones en responsabilidad civil", dijo el abogado de privacidad de datos Phil Yannella según el WSJ. "Ninguna empresa va a ignorar eso."
Lo que Meta acepta cambiar... y lo que todavía defiende
Meta no llegó a todos estos juicios con postura de piedra. En junio cerró un acuerdo en uno de los casos federales. En el juicio de Nuevo México, su director de privacidad y cumplimiento declaró que la empresa estaría dispuesta a considerar algunos cambios.
Entre los cambios estaba hacer privadas por defecto todas las cuentas de menores de 18 años, requerir consentimiento parental para hacerlas públicas y bloquear notificaciones durante el horario escolar.
Pero en la misma declaración dijo que algunas de esas medidas tendrían "alto potencial de paralizar todo nuestro desarrollo de producto global."
El equilibrio que Meta está intentando negociar es comprometerse con cambios suficientes para evitar condenas más graves sin alterar las dinámicas fundamentales que hacen que 3,5 mil millones de personas usen sus productos.
El crecimiento de usuarios ya se desaceleró hasta casi detenerse en el primer trimestre. Si los juicios fuerzan cambios en las características que hacen que la gente pase tiempo en Instagram y Facebook, el impacto al negocio podría ser más significativo que cualquier monto de daños.
Meta preferiría que todo esto se resuelva con legislación federal que aplique a toda la industria en lugar de litigios estado por estado.
Es una posición comprensible ya que una ley federal uniforme es más predecible y más fácil de cumplir que docenas de veredictos contradictorios en distintas jurisdicciones. Pero esa legislación no existe.
Mientras tanto, los juicios avanzan. El de Oakland empieza en agosto.
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