La mayor amenaza para OpenAI ya no es China: es la IA barata
Lo que hace un año parecía una buena noticia hoy amenaza el negocio de OpenAI y Anthropic: la IA dejó de ser un lujo.
Lo que hace un año parecía una buena noticia hoy amenaza el negocio de OpenAI y Anthropic: la IA dejó de ser un lujo.
Tercero, el límite de capacidad de cómputo que frenaba la expansión del sector empieza a ceder a medida que más centros de datos entran en funcionamiento.
El resultado combinado es que la IA se está convirtiendo en un commodity.
Sam Altman, CEO de OpenAI, llegó a celebrar hace apenas un año la idea de inteligencia "tan barata que no vale la pena medirla".
Ahora ese escenario está materializándose. Y el problema es que nadie pensó bien en qué le pasa a OpenAI y Anthropic cuando eso ocurra.
Según datos de OpenRouter, una plataforma que rastrea el consumo empresarial de tokens de IA, los cinco modelos más usados por clientes corporativos son todos chinos, y aproximadamente el 45% de todos los tokens procesados en la plataforma fluyen por modelos de origen chino.
Eso es el núcleo del negocio enterprise que OpenAI y Anthropic necesitan para ser rentables.
A eso se suma el fenómeno de los modelos de código abierto. Empresas como Meta y laboratorios emergentes publican sus modelos gratuitamente, lo que en la práctica ya inició la guerra de precios que OpenAI y Anthropic estaban tratando de evitar.
Thinking Machines Lab, dirigido por Mira Murati, ex directora de tecnología de OpenAI, acaba de lanzar un modelo de uso gratuito que, según sus creadores, equilibra potencia y costo de operación.
La metáfora que usa el Wall Street Journal es: ¿para qué necesitás un Ferrari de IA para ir al trabajo si el Honda Civic de IA está ahí disponible?
Una de las tensiones más interesantes del momento es la que rodea al concepto de destilación. En términos simples, es el proceso de entrenar un modelo usando otro modelo como fuente.
Dentro de las propias empresas de IA se usa a un modelo grande y costoso para entrenar uno más pequeño y rápido. El nuevo Siri de Apple, por ejemplo, fue destilado a partir de modelos de Google bajo un acuerdo entre ambas compañías.
Pero OpenAI y Anthropic acusan a empresas chinas de usar destilación para apropiarse de datos propietarios y replicar sus capacidades a menor costo.
El problema es que ese argumento tiene un límite porque ambas compañías entrenaron sus propios modelos con información extraída de internet, incluyendo contenido generado por sus propios usuarios.
El CEO de Microsoft, Satya Nadella, lo señaló y dijo que le parece irónico que las empresas de IA quieran restringir la destilación cuando ellas mismas construyeron sus modelos sobre el conocimiento colectivo de otros.
La ventaja competitiva que OpenAI y Anthropic tuvieron hasta ahora fue que sus modelos eran notoriamente mejores que los de sus competidores.
Ese diferencial se está achicando. Y a diferencia de Google, que tiene su negocio de búsqueda, Meta, con su imperio de redes sociales, Microsoft y Amazon, que dominan el software empresarial, o Apple, que vende el hardware donde corre la IA, estas dos empresas no tienen un negocio alternativo que las sostenga si el mercado de modelos se achata.
Un investigador de Oxford citado en el artículo del WSJ propone que la ventaja competitiva que importará en el futuro será el acceso a energía eléctrica y la eficiencia en su uso.
A medida que construir centros de datos se vuelve más difícil por restricciones locales y escasez energética, quien pueda hacer más con menos vatios va a tener una ventaja estructural.
OpenAI está diversificando y tiene más de tres millones de clientes empresariales además de trabajar en su propio hardware para tener una relación directa con consumidores.
Anthropic cerró su primer trimestre rentable y planea salir a bolsa antes de fin de año, lo que le daría capital fresco para expandirse.
Pero el contexto macroeconómico es inquietante. El Banco de Pagos Internacionales advirtió que la escala de inversión en IA ya supera cualquier boom no bélico de la historia, incluyendo el auge del ferrocarril y la burbuja puntocom.
Si la rentabilidad no llega, la contracción puede ser igual de histórica.
El objetivo declarado de la industria (hacer la IA tan accesible y barata como la electricidad) es exactamente el escenario que amenaza la supervivencia de sus líderes actuales.
Las empresas que más invirtieron en llegar a ese punto son las que más tienen que perder cuando lo alcancen.
No es la primera vez que los pioneros de una revolución tecnológica quedan fuera del reparto cuando la tecnología madura. La pregunta es si OpenAI y Anthropic son Netscape o si son Google.
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