Pero, luego, Musk intentó rescindir el acuerdo, lo que provocó que Twitter lo demandara por incumplimiento de contrato. Tras cerrar el trato, sus medidas para recortar costes, personal y moderación de contenido inquietaron a los anunciantes, quienes querían asegurarse de que sus anuncios no se colocaran cerca de contenido que consideraran ofensivo o inapropiado.
Los bancos observaban con ansiedad. Los préstamos con altos intereses se pagarían con los ingresos de la empresa, lo que significaba que el riesgo de impago aumentaba a medida que los anunciantes huían.
Algunos bancos rebajaron sus posiciones hasta US$ 0,65 por US$ 1.
Los fondos de cobertura ofrecieron a los bancos la compra de los préstamos a precios de liquidación, pero estos siguieron esperando a que la situación mejorara.
Los préstamos estuvieron estancados más tiempo que cualquier otro acuerdo similar sin vender desde la crisis financiera de 2008-2009, según datos de PitchBook LCD.
Pero no era gratis: los bancos cobraron US$ 1.500 millones anuales en intereses sobre la deuda con puntualidad, según Musk.
La resurrección
Resultó que los mercados se habían desplomado para Twitter / X. Hubo mucha mala prensa contra Musk ya por entonces. En ese momento de la comunidad 'woke', que tenía gran presencia en Twitter / X; y también de muchos simpatizantes en la prensa de Joe Biden porque ya por entonces Musk era Donald Trump.
Los préstamos, que no eran apreciados por el mercado, permanecieron en los balances de los bancos durante más de 2 años, mientras que las perspectivas financieras de la recién bautizada X se veían cada vez más sombrías. Para el verano (boreal) de 2024, el acuerdo con X se consideraba la peor compra que los bancos habían acordado financiar desde la crisis financiera de 2008.
Pero, al final, Elon Musk tuvo razón: todo cambió con el triunfo de Donald Trump. Anunciantes como Amazon.com comenzaron a regresar a la plataforma, lo que ayudó a Musk a recaudar más capital para X.
Entonces llegó la caballería de la IA: Musk lanzó xAI, integrándolo con X. La empresa de IA utilizó datos de X para entrenar sus grandes modelos lingüísticos (Grok), y la empresa de redes sociales recibió una participación del 25% en la nueva entidad.
La participación se convirtió en un activo cada vez más valioso en el balance de X y proporcionó a los bancos evidencia para demostrar que los préstamos de X eran invertibles.
La fusión Musk de la plataforma de redes sociales con su incipiente startup de inteligencia artificial, xAI, creó una empresa con un valor combinado de US$ 113.000 millones.
Desde febrero, los bancos vendieron US$ 11.000 millones de sus préstamos a X a inversores.
Les quedaba en cartera US$ 1.200 millones que colocaron, incluso en un momento de estancamiento en los mercados desde que el presidente Trump anunció su plan de aranceles.
Los banqueros que participaron en la transacción afirmaron que la alta calidad del 'combo' xAI/X les permitió vender la deuda a pesar de la reciente volatilidad del mercado.
Aunque los bancos incurrieron en pérdidas, resulta que en todo este tiempo cobraron cuantiosos intereses y mantuvieron su relación con Musk con la esperanza de obtener comisiones en sus próximos grandes acuerdos.
Ahora, cuando se presentó la oportunidad, se deshicieron de miles de millones de deuda con un leve descuento.
“Quienes dicen que nunca hay que apostar contra Elon, parecen tener razón esta vez”, dijo Steven Kaplan, profesor de Finanzas de la Universidad de Chicago.
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