La propuesta presenta pocas probabilidades de éxito, porque la tasación de la sociedad conjunta parece inflada y porque Repsol tendría que movilizar grandes inversiones para explotar los recursos, lo que a efectos prácticos supondría dedicar esfuerzos a una empresa en la que no tendría el control, en vez de recibir la indemnización adecuada por la retirada del control de YPF.
En todo caso, Repsol no obtendría una auténtica indemnización y se vería abocado a invertir y aportar fondos al megayacimiento de Vaca Muerta, que fue precisamente uno de los motivos de la expropiación.
Sin embargo, analistas de Bankia Bolsa, que citan una conversación con la propia Repsol, dijeron que la oferta incluiría US$ 1.500 millones en bonos del Estado argentino y 47% de una participación en el campo de Vaca Muerta que la propia YPF valora en US$ 3.500 millones.
Los analistas de Bankia Bolsa valoran la oferta en unos 3.800 millones de euros, por debajo del valor en libros del 51% de YPF expropiado a Repsol (5.500 millones de euros). Aunque reconocen que la oferta es claramente inferior a lo que reclama Repsol, los analistas del banco consideran que "puede ser un comienzo para continuar negociando".
Un acuerdo sobre YPF permitiría al Ejecutivo argentino acabar con la percepción del país como un entorno poco seguro para las inversiones, acrecentada con la expropación a Repsol, y atraer de esta forma capital extranjero para explotar sus enormes reservas de hidrocarburos no convencionales.
El diario 'El País', que adelanta la propuesta de YPF, indica que el acuerdo consistiría en ofrecer a Repsol un 47% en una sociedad conjunta, en la que la petrolera argentina tendría un 51% y Pemex, el 2% restante.
Esta sociedad conjunta tendría a su vez acceso a una parte muy pequeña, de apenas el 6%, de los yacimientos de Vaca Muerta.