En la costa uruguaya solo se escucha una murmuración que comienza con "Cristina" y sigue con una frases ininteligible.
En la página web del Puerto de Buenos Aires, en la solapa "Cruceros" y luego la sub solapa "Temporada Actual", el visitante descubrirá que la que se esperaba sería la mejor temporada de cruceros (500.000 pasajeros gastando per cápita US$ 195 en compras, restaurantes y tango shows), se ha convertido en un período de anulaciones récord, a causa de restricciones para operar en puertos argentinos.
En Punta del Este se enojan porque los buques que cancelan, no operan ni en Buenos Aires ni en la costa uruguaya: los cruceros regionales se programan con dos puertos-cabeceras: Río de Janeiro y Buenos Aires, por ejemplo. En el medio, Punta del Este, que no es considerado puerto-cabecera y sufre la eliminación de Buenos Aires, en parte consecuencia de las restricciones a cualquier escala en los archipiélagos de soberanía en disputa en el Atlántico Sur.
Aún se recuerda la alegría del anterior interventor portuario Oscar Vecslir cuando se anunció la nueva terminal para cruceros Benito Quinquela Martín, en el puerto porteño. Ni hablar la desazón del actual interventor, Sergio Borrelli.
La concesionaria a cargo de la terminal, Dubai Port World, destinó una inversión de US$ 22 millones para la construcción del nuevo edificio, de 12.300 m2, y la ampliación de su muelle, recortando parte del Tercer Espigón y extendiendo un sector, para que el Puerto de Buenos Aires pudiera pasar de 1 sitio de atraque para un buque de 300 metros a 4 sitios de atraque, para cruceros de gran eslora... aunque los cruceristas siguen descendiendo en un muelle de carga, ya que no hay una instalación de desembarco exclusiva para ellos.
El saldo de la temporada anterior fue el siguiente:
Buques anunciados, 182
Buques cancelados, 24
Total de buques, 158.
En la actual temporada:
Buques anunciados, 215
Buques cancelados, 53
Total de buques, 162.
Pero las empresas que cancelaron coinciden con las que tenían escalas en Punta del Este.
No todas las suspensiones son por el boicot argentino a los buques que también hagan puerto en islas Malvinas/Falkland. También hubo una merma de más de 30% en la reserva de pasajes de los argentinos que se embarcaban en esas travesías.
En la bahía de Maldonado, la ausencia es notable: de 1 o 2 buques fondeados por día se pasó a 1 o 2 por semana.
En cuanto a la Argentina, debe recordarse que desde abril de 2012 hay protestas de trabajadores portuarios por las consecuencias de las restricciones comerciales para las importaciones impuestas por la Secretaría de Comercio y la Resolución AFIP 3252/12.
En el caso de los cruceros, el CEO de la compañía Royal Caribbean, ya había advertido en septiembre de 2012 la fuga hacia regiones más rentables como China Hong Kong y Singapur.
El Puerto de Buenos Aires tiene "el mayor costo de recalada del mundo", según los armadores (cuesta US$ 450.000 recalar en Buenos Aires. "Venecia, que es el 2do. puerto más caro, cuesta la mitad", es un comentario).