Asimismo, dentro de esta estrategia de desinversión de activos considerados no estratégicos, la empresa norteamericana anunció el pasado viernes la venta de su glamurosa marca Cole Haan a la firma de capital riesgo Apax Partners por 570 millones de dólares (447 millones de euros). Esta enseña, dirigida a un público con gusto por el calzado y los complementos elegantes, tampoco entra en la estrategia de Nike de apostar por sus marcas orientadas al calzado y el material deportivo, donde la propia Nike, Jordan y Converse son sus grandes buques insignia. Cole Haan facturó 535 millones de dólares en el último ejercicio fiscal, cerrado el pasado mayo, lo que representó poco más del 2% de la facturación global de Nike.
Pérdidas
Umbro y Cole Haan registraron unas pérdidas brutas conjuntas de 43 millones de dólares en el último ejercicio y Nike preveía que en el presente ejercicio fiscal sus números rojos podrían elevarse hasta 75 millones de dólares, una progresión que la empresa matriz no estaba dispuesta a asumir y que le llevó, en mayo pasado, a iniciar contactos con posibles compradores. Las dos enseñas cedidas sólo representaron un 3,3% de la facturación global de Nike el pasado año, que ascendió a 24.130 millones de dólares.
Los analistas llevaban tiempo solicitando a Nike una reducción de su cartera de productos para focalizar el atención, el diseño y el márketing en las marcas más reputadas y rentables. Con las recientes desinversiones, el consejero delegado de la compañía, Mark Parker, ha enviado una señal al mercado de dónde están las prioridades.