A pesar de que se destacaron los estrechos lazos entre ambos países, se cuestionaron la debilidad de las instituciones y regulaciones argentinas; las restricciones para importar y la imposibilidad de girar dividendos a las casas matrices.
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Otro factor tenido en cuenta se vincula con la retracción de la economía brasileña que, según el Banco Central de ese país, en septiembre cayó 0,5%, siendo la mayor baja en 11 meses.
En este marco, otro factor que se tuvo en cuenta en el evento se vincula con las pérdidas que sufren las empresas brasileñas debido a problemas para mantener sus operaciones con niveles similares a los de otros años.
Un caso es el caso de Alpargatas, cuya rentabilidad cayó 40% obligando a la empresa propiedad del grupo Camargo Correa a frenar la producción de algunas de sus plantas durante varios días para adecuar sus niveles a la nueva realidad.
Otro caso similar fue protagonizado por Quickfood, controlado por Brasil Foods, que debió atravesar dificultades en varias de sus plantas en el país.
Estos datos se suma a los menores ingresos de productos brasileños provocados por las mayores exigencias a las importaciones.
También se mencionaron los problemas de infraestructura y la escasez de producción energética.