A principios de febrero, en una movida que sacudió a la industria financiera de Suiza, el Departamento de Justicia acusó a Wegelin de ayudar a los estadounidenses ricos a esconder US$ 1.2 mil millones de las autoridades fiscales de USA.
Siendo el primer banco extranjero en la historia en ser acusado por el gobierno de USA, las ruinas del Wegelin fueron vendidas rápidamente a su antiguo rival, el Raiffeisen Group. Sin embargo, la administración de Barack Obama estaría recién calentando motores ya que también ha incrementado la presión sobre otras 11 instituciones financieras suizas para que entregue los nombres de sus clientes estadounidenses. Y parece que las autoridades estadounidenses podrían estar próximas a realizar ese ambicioso deseo.
El pasado 4/03, el Parlamento suizo aprobó una enmienda al convenio fiscal que mantiene con USA, que, una vez ratificado por el Senado de USA, le dará al gobierno estadounidense un acceso sin precedentes a las cuentas de sus ciudadanos en Suiza. Si bien el acuerdo existente desde hace mucho tiempo ha permitido el intercambio de información fiscal en los casos de comprobada mala conducta, diversos obstáculos -como las diferentes interpretaciones de lo que constituye evasión impositiva bajo las leyes suizas y estadounidenses-, a menudo a relantizado, si no detenido por completo, todo el proceso. En Suiza, la evasión es una contravención civil, más no un delito criminal cómo lo es en USA.
El tratado modificado ahora permitirá que las autoridades estadounidenses puedan identificar con mayor facilidad a los evasores fiscales estadounidenses que exhiben ciertos "patrones de comportamiento", incluyendo el mantenimiento de dineros no declarados en los bancos, corporaciones ficticias o meras carcasas, fideicomisos y fundaciones creadas específicamente para ocultar estos activos, etc.
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El nuevo tratado también permitirá a las autoridades de USA solicitar información a los bancos extranjeros que no hacen negocios en suelo estadounidense pero que sí tienen clientes de aquel país. Los bancos y los titulares de cuentas a los que se les encuentren activos estadounidenses no declarados se verán obligados a pagar una multa sustancial al gobierno estadounidense.
En virtud de esta nueva convención, las informaciones sobre los estadounidenses que colocaron fondos no declarados en Suiza podrán ser entregadas con mayor facilidad a la justicia norteamericana.
La nueva convención, adoptada por 110 votos a favor frente a 56 en contra y 14 abstenciones, autoriza las solicitudes de las autoridades estadounidenses a los bancos suizos para obtener informaciones sobre clientes sospechosos de evasión fiscal.
Esta convención debería facilitar las negociaciones de Berna con Washington en un momento en que 11 bancos suizos están en el punto de mira de la justicia estadounidense por haber alentado a sus clientes a colocar fondos no declarados. Las autoridades estadounidenses podrán obtener informaciones sobre los contribuyentes, que no estén identificados por su nombre o dirección, en el caso de que el banco o sus colaboradores hayan tenido comportamientos ilegales.
Aunque el comportamiento del banco sea intachable, tendrá que identificar a la persona sospechosa de fraude fiscal, para obtener la ayuda administrativa de Suiza.
"Se trata de una golpe al corazón del sector bancario suizo y un gran avance para USA", dice Teodoro Cocca, un profesor adjunto en el Instituto Suizo de Finanzas, una fundación privada creada por la banca suiza y la comunidad financiera en cooperación con las universidades suizas más importantes. Cocca advierte que la presión sobre Suiza -que durante mucho tiempo se mostraba orgullosa de sus reglas referentes al secreto bancario-, ahora se incrementará dramáticamente si los demás países "también demandan el mismo derecho al intercambio de información".
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El Departamento de Justicia de USA se ha ensañado con Suiza desde el 2008, cuando una investigación reveló que el mayor banco del país, UBS estaba ayudando a esconder miles de millones en cuentas en el extranjero no informadas. Para evitar cargos criminales, UBS pagó una multa de US$ 780 millones y dio a conocer los nombres de 250 clientes sospechosos de evasión fiscal.
Tanto el gobierno suizo como la Asociación Suiza de Banqueros acogió con beneplácito el nuevo tratado, con la esperanza de que finalmente se llegue al fin de la eterna disputa impositiva entre el país y USA. Sin embargo, no todo el mundo en Suiza se muestra feliz. El Partido del Pueblo Suizo, de extrema derecha, argumenta que el acuerdo constituye una violación del derecho constitucional a la privacidad y un descarado intento de un gobierno carente de dinero –USA- ansioso de llenar sus arcas con ingresos fiscales. "Los estadounidenses ignoran los derechos de los demás sólo para poder pagar su enorme deuda". El partido afirma en su página web que las autoridades estadounidenses son "hipócritas" por presionar a los bancos suizos, mientras que miles de empresas ficticias creadas en Delaware están ayudando a las empresas estadounidenses a evadir impuestos en su propio país.
Suiza es la banca offshore más grande del mundo, con US$ 2,1 billones en moneda extranjera en cartera. Pero el suizo medio cree que la reputación de su país como refugio de fondos ilícitos no está justificada. La legislación aprobada en 1998 hizo del lavado de dinero una actividad ilegal, mientras que otras leyes requieren que los depósitos sospechosos sean reportaron a las autoridades. El año pasado, otra nueva ley fue aprobada que permite al gobierno confiscar los fondos depositados en Suiza por dictadores que se hayan llevado el dinero de sus países y para devolvérselos a su país de origen.
Y aclaran que las cuentas numeradas pero anónimas de los bancos suizos con un mito. La ley exige que todas las instituciones financieras identifiquen a sus clientes y aseguren que los depósitos provienen de fuentes legítimas.
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Algunos bancos suizos temen que el nuevo tratado hará al sector financiero del país menos atractivo para los clientes del extranjero. Pero los expertos dicen que este es un escenario poco probable. "La futura competitividad de los bancos suizos no depende únicamente del secreto", dice Stéphane Garelli, economista y director del Centro de Competitividad Mundial del Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial de Lausana. "Suiza ofrece otras ventajas -una democracia estable con un arbitraje transparente y procedimientos de justicia sólidos- que no ofrecen varios de sus emergentes competidores, especialmente en Asia". Martin Naville, director de la Cámara de Comercio Americana, con sede en Zurich, se muestra de acuerdo. Dice que los bancos suizos seguirán ofreciendo "mayor discreción, profesionalidad y seguridad, dentro de los límites legales y fiscales, que las instituciones financieras de muchos otros países”.
Por su parte, el Consejo Federal pretende salvaguardar el sacrosanto secreto bancario y mantener el anonimato de los clientes extranjeros con depósitos en Suiza, y estima que el impuesto liberatorio es el mejor método para contentar al fisco de terceros países.
A cambio, Suiza promete mejorar la asistencia administrativa y la cooperación judicial según las normas internacionales. El impuesto liberatorio es retenido por el banco y transmitido directamente a las autoridades fiscales extranjeras sin transmitir la identidad del cliente.
Desde principios de 2011, Suiza negocia un impuesto liberatorio con diferentes países y a cambio pide que se mejore el acceso al mercado a las instituciones financieras suizas y que se encuentre una solución estable para los datos fiscales obtenidos ilegalmente.
Si bien el impacto a largo plazo del nuevo tratado es aún una incógnita, el gobierno de USA ha dejado al menos un par de cosas claras: los bancos suizos tendrán que cambiar las formas en que operan si quieren quedar bien con Washington.
Y los estadounidenses deberán abandonar la esperanza de que su oculta riqueza en Suiza siga siendo un secreto.
Por otra parte, otros Estados no observarán impasibles como USA es el único en recibir asistencia e información grupal sobre clientes sospechosos de evasión y en proceso de investigación. “Si los estadounidenses obtienen información de miles de clientes, también los europeos lo exigirán”, señaló recientemente el consejero delegado del banco Raiffeisen, Pierin Vincenz, en una breve entrevista con el diario Tages Anzeiger.
Con USA se alcanzará “de todos modos una especie de libre intercambio de información”, refirió Vincenz, solicitando a los políticos suizos que emprendan ya negociaciones con la UE para un intercambio automático de información fiscal. Todos hablan ahora de la estrategia de dinero limpio, pero nadie piensa lo mismo de ella, decía prosiguió el jefe del grupo Raiffeisen. Por ello Vincenz propone cambio de mentalidad y buscar la mejor estrategia, “sin tabúes”.