Por su parte, Goldman Sachs (que en nuestro país es dueño del 18% del Grupo CLarín) tuvo que salir a desmentir las aseveraciones de Smith y dijo que la carta no refleja los valores de la entidad.
Tanto Blankfein como el director general de operaciones, Gary Cohn, (ambos señalados por Smith) consideran que las criticas divulgadas por The New York Times no reflejan los valores y la cultura del banco y no se corresponden con la opinión de la mayor parte de la plantilla.
"Ni que decir tiene que nos decepciona leer las afirmaciones realizadas por este individuo, que no reflejan nuestros valores, nuestra cultura y lo que piensa la amplia mayoría de los trabajadores de Goldman Sachs sobre la entidad y el trabajo que hace en nombre de nuestros clientes", aseguran en un carta remitida a su plantilla.
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Los empleados de Goldman quedaron en una posición compleja, entre sus jefes y acompañar algunas de las criticas de Smith. En ese marco, elEconomista.es se puso en contacto con varias personas de la firma, que han mostrado su solidaridad y apoyo con la carta publicada por Greg Smith, y confesaron que la cultura del banco se ha "intoxicado".
"Todos mis compañeros y yo estamos completamente de acuerdo con las opiniones expresadas por Smith", dijo un empleado de Goldman, quien no quiso ser identificado ante posibles represalias. "La cultura corporativa ha cambiado mucho durante los últimos años, se ha intoxicado", añadió.
Sin embargo, en el 200 de West Street, sede de Goldman y cuyo coste supera los 2.000 millones de dólares, no todos sus inquilinos comulgan con la protesta de Smith.