El derrumbe de Lehman Brothers se convirtió en el símbolo de la crisis financiera, originada por la desproporcionada cantidad de instrumentos de deuda vinculados a hipotecas y su infiltración en casi cada rincón financiero del planeta.
En lo sucesivo, un nuevo consejo de administración dirigirá a la compañía hasta que complete el proceso de liquidación del banco de inversión, cuya quiebra desencadenó un colapso financiero que llevó a USA a la crisis más profunda y prolongada que se recuerde desde la Gran Depresión de 1929.
El pasado 6/12/11, el juez del Tribunal de Bancarrota de Manhattan, James Peck, aceptó el plan de liquidación por unos US$ 65,000 millones propuesto por el banco de inversión tras resolverse los últimos contenciosos planteados por algunos acreedores del banco.
"Estamos orgullosos de anunciar la salida de Lehman del Capítulo 11 (que regula los procesos de bancarrota que tramitan como concursos de acreedores) y el inicio de la fase final del proceso, la distribución a los acreedores", dijo el director gerente de Álvarez & Marsal, John Suckow, responsable de la liquidación.
Suckow añadió que su objetivo "continúa siendo ofrecer los mejores resultados a los acreedores", lo que aseguró que "realizará al producir valor de los activos de la firma, buscar la resolución de las reclamaciones todavía en disputa y gestionar los gastos en línea con lo establecido en el proceso de bancarrota".
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“Agradecemos a los cientos de empleados de Lehman y a los profesionales de fuera que han trabajado dura y diligentemente desde septiembre de 2008 para alcanzar este monumental resultado", añadió Suckow.
Un informe encargado por el tribunal determinó el año pasado que los responsables del banco de inversión maquillaron sus cuentas para esconder el mal estado económico del gigante de Wall Street a inversores, entidades reguladoras y agencias de calificación.
Lehman Brothers, que ha sido objeto de 65,000 demandas de acreedores por valor de US$ 875,000 millones, se vio forzado a declararse en bancarrota en septiembre de 2008 al no obtener respaldo de la Casa Blanca para reflotarlo con dinero público, una decisión que aún se cuestiona en las elites financieras y gubernamentales alrededor del planeta.
Cabe recordar que el Gobierno de USA y la Reserva Federal (Fed) decidieron no acudir al rescate del emblemático banco, una entidad con 158 años de historia a sus espaldas, pese a que sí habían intervenido antes para evitar otros grandes colapsos como el del banco de inversión Bear Sterns o las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac.
Tras la negativa de Washington de rescatar con dinero público a Lehman, los ejecutivos de las mayores entidades financieras de USA se reunieron durante un largo fin de semana con los responsables de la Fed para intentar que alguna de ellas se hiciera con el banco, pero ninguno aceptó el reto.
Finalmente, también se echó para atrás el banco británico Barclays, que abandonó sus planes de comprar los activos rentables de Lehman Brothers debido a la negativa del Tesoro a dar respaldo financiero a la operación.
Así, el coloso de Wall Street no tuvo más remedio que declararse en quiebra, lo que arrastró consigo a otros de los grandes bancos de inversión de USA, como Goldman Sachs o Morgan Stanley, que finalmente tuvieron que transformarse en entidades comerciales para poder sobrevivir a la tormenta que generó la caída de Lehman.
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Tras su quiebra, la británica Barclays adquirió los negocios norteamericanos de banca de inversión y mercado de capitales de Lehman Brothers, así como la sede central de Lehman Brothers en Nueva York, mientras la japonesa Nomura se hizo con las operaciones en Asia Pacífico del banco de inversión estadounidense.
De esta manera, el que fuera el cuarto mayor banco de inversión de USA y todo un icono del poderío de Wall Street escribe el último capítulo de la historia de su desaparición, que comenzó el 15/09/08 cuando se declaró en quiebra ahogado por una deuda de US$ 613.000 millones y activos que ascendían a 639.000 millones.
Lehman Brothers anunció hoy (7/03) que comenzará a devolver parte de lo que debe a sus acreedores a partir del próximo 17/04, cuando se prevé que realizará una devolución inicial de más de US$ 10.000 millones de los alrededor de 18.000 millones en efectivo de los que dispone. La quita sería del orden del 80%.
Ésa supone solamente una primera parte de los US$ 65.000 millones que acordó devolver a sus acreedores, con reclamaciones que superan los 370.000 millones, como parte de un plan de liquidación propuesto por el banco y que fue aceptado por el juez Peck.
A pesar de que el de hoy supone un momento crucial para la desaparición final del banco de inversión, el nuevo consejo de administración de la firma todavía tiene que continuar con el proceso de venta de activos y finalización de litigios, lo que podría llegar a prolongarse durante años.