
Una superficie inmensa entre cañones de tonos rojizos tallados por la naturaleza que parecen murallas. Según cuenta la historia, hace millones de años atrás fueron habitados por los dinosaurios.
"Recorrer Talampaya es viajar en el tiempo: explorar formaciones geológicas de más de 250 millones de años, pisar el suelo sobre el que caminaron dinosaurios, adentrarse en la cultura de pueblos milenarios", explican desde el lugar.
Hay una excursión gratuita y excusiones pagas para llegar al resto del Parque Nacional Talampaya. Entre la inmensidad del desierto rojo, también se pueden avistar muchas aves como cóndores, águilas y halcones sobre las paredes de los cañones. También vicuñas, pumas, liebres y guanacos.
En el Parque Nacional también hay un restaurante donde disfrutar la gastronomía como ensaladas, sándwiches o platos regionales admirando el paisaje y aprovechar para un descanso.
El Cañón de Talampaya es el atractivo más grande del parque, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. Se puede conocer solamente a través de una excursión con guía en combi o minibús que realizan paradas para que los turistas desciendan y puedan recorrer el lugar.
Hay 4 puntos para visitar en el parque:
El Cañón de Shimpa tiene unos 80 metros de altura. Es imponente y se puede recorrer en un camión 4x4, una aventura en la superficie rojiza.
Pero eso no es todo. También se encuentra el Sendero Triásico. Como si fuera un parque jurásico permite ver exhibiciones de réplicas de dinosaurios. O bien para los más aventureros o expertos, se pueden realizar actividades como mountain bike, con bicicletas que se reservan en la entrada del parque.
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