De mitad de cancha para adelante, un volante central bien definido, Miramón, y dos volantes internos a los costados, Zenón y Medina. Arriba, tres delanteros. Edinson Cavani como 9 más posicional, con Aguirre y Merentiel como extremos.
En el inicio 2T y frente al 4-4-2 que plantó Tigre en defensa, Fernando Gago corrigió y armó una línea de 3 en el fondo, con Miramón como stopper sobre izquierda, permitiendo mayor peso ofensivo a Lautaro Blanco y también a Luis Advíncula, que por momentos tuvieron roles de carrileros. Fue un buen movimiento porque Boca ocupó mejor el ancho del mediocampo. Además, entre Merentiel y Aguirre se turnaban para hacer descensos como internos, aprovechando los espacios a las espaldas de los mediocampistas de Tigre.
Fue lo "menos convencional" que se pudo ver de la idea del DT. Luego, volvió a armar un 4-3-3 más definido, pero frente al 5-4-1 del Matador nunca encontró el hueco.
Los extremos, la referencia en el ataque
Fernando Gago se lo había dejado en claro a Miguel Merentiel en la semana: él no juega con doble 9. Así las cosas, puso a la Bestia de extremo por izquierda, mientras que por el sector derecha jugó el joven Brian Aguirre. Para el entrenador son dos posiciones innegociables y fundamental en el ataque del equipo.
De hecho, ambos futbolistas fueron las referencias en fase ofensiva. Mucho más que Cavani, incluso. La idea era buscar siempre a alguno de estos dos jugadores antes que al 9, intentando explotar el ataque por las bandas, con los laterales y los internos sumándose a la gestación de la jugada.
Verticalidad en ofensiva
Con ese protagonismo en los extremos, pudo verse en algunas situaciones a un Boca que iniciaba por un costado y rápidamente buscaba girar al sector opuesto para encontrar a alguno de los extremos (también internos) libres.
Hubo una jugada clara, al comienzo del partido, en que Merentiel quiso cambiar de frente para poner a Aguirre a correr al espacio y en velocidad, y lo hizo casi de memoria. La pelota se fue al lateral y el pase no fue preciso, pero fue una pauta clara de lo que había indicado el DT: verticalidad en el ataque.
Presión alta
Lo dijo el propio Gago en su presentación como entrenador de Boca: "Intensidad y presión de querer tener siempre la pelota". Con ese principio salió el Xeneize a jugar en Victoria, y lo llevó a cabo puntualmente en las salidas del fondo de Tigre. Con un equipo visiblemente adelantado y 6 jugadores en campo rival, se apostaba cerca del arquero del local con el objetivo de robar lo más rápido posible.
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