Así, la Municipalidad de Córdoba ahorraría millones en sueldos, ya que se podría reducir fuertemente parte del personal, e incluso horas de trabajo que hoy se cumplen en pos de atender asuntos que podrían ser resueltos vía internet. Naturalmente, y tal como sucedió a principio de la gestión de Hacemos por Córdoba en el municipio cuando se hizo un fuerte recorte de personal y horas de trabajo, los empleados municipales rechazan el proyecto.
Con más de 10 mil empleados en su nómina, el municipio cordobés es uno de los más grandes del país. Por ende el conflicto respecto a ello está en puerta.
Hasta ahora, el funcionario ha podido dominar los frentes de conflicto que se le fueron abriendo gracias al acompañamiento del líder gremial, Rubén Daniele. Pero esto no se trata de paritarias, sino de algo mucho más profundo como la eliminación de puestos que hoy están generando un gasto innecesario.
Por esto, Llaryora buscaría cierto gradualismo para ir ganando la guerra de batalla en batalla. Una de ellas se desató hace pocas semanas, cuando la Municipalidad habilitó un sistema de habilitaciones municipales online.
Sin embargo, hay muchos en el seno del Gobierno municipal que consideran que los empleados ya están tomando cartas en el asunto, también de manera gradual. Una de esas medidas sería la liberación de los controles a los locales gastronómicos, que se encuentran bajo funcionamiento de protocolos.
A esto se atribuiría el escándalo que se generó el pasado fin de semana, con la difusión de un recital de cuarteto sin protocolos ni habilitación en un bar céntrico, justo cuando la provincia alcanza los máximos niveles de ocupación de camas. Sorprendentemente, los controles de fiscalización son omitidos a metros del Palacio 6 de Julio.
Además de significar un importante incremento en la calidad de servicio y un recorte de tareas, la digitalización impulsada por Llaryora traería más transparencia a los trámites, sobre todo aquellos que requieren aprobación. Ante esto, los municipales perderían bastante poder burocrático, ya que se automatizará los procesos.
Incluso hay un proyecto para montar un ente de fiscalización de la nocturnidad en Córdoba, que quitaría participación a varios inspectores que han estado en el municipio por mucho tiempo, atendiendo sus intereses a la vez que atendían intereses de los empresarios nocturnos. Por supuesto, la resistencia será proporcional al cambio propuesto, y se espera que el boicot sea una de las represalias más tranquilas en el menú de posibilidades.
Por el momento, la buena relación gremial viene sustentada de una relación personal. Pero no todos parecen estar alineados con el Suoem ni con su veterana conducción.