En las garras de una ola de Delta, que comenzó antes de las vacaciones de Acción de Gracias, los funcionarios temen que los viajes y las reuniones durante las vacaciones por Navidad y Año Nuevo agreguen un crecimiento explosivo a una situación ya tensa.
Las escuelas están experimentando un aumento en los casos, y algunas están cerrando temprano o reduciendo las actividades.
En varios estados, los hospitales ya están casi abrumados. En Michigan, los intensivistas ahora se ofrecen como voluntarios para trabajar gratis en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).
¿La salida? Aumentar la vacunación, incluidas las dosis iniciales y las inyecciones de refuerzo.
Pero dicho objetivo requerirá una campaña enfocada en educar a los públicos no vacunados.
En medio de la temporada de frío, la ventilación y la filtración del aire también siguen siento vitales, al igual que el uso de barbijos de alta calidad.
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Ómicron se multiplica 70 veces más rápido que Delta en las vías respiratorias. Pero, particularmente en los pulmones, se replica con una velocidad 10 veces menor.
Todavía es demasiado pronto para saber si Ómicron es más o menos letal que las variantes anteriores. De momento, los científicos consideran que la virulencia depende de la edad de la persona y otros datos demográficos.
Posiblemente sea una variante más trasmisible pero causante de una enfermedad por COVID-19 más leve. Los primeros datos provenientes de Sudáfrica señalan que gran parte de los infectados eran jóvenes. Las nuevas olas en todo el mundo son impulsadas por los no vacunados.
Fuente: The Guardian