Ahora los investigadores mapean las diferencias entre la protección inmune de la infección natural y la de la vacunación, para así trazar un camino más seguro hacia este nivel más alto de protección.
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Anticuerpos que responden a las partículas del SARS-CoV-2 (ilustración). Crédito: Juan Gaertner / Biblioteca de fotografías científicas, Nature.
Inmunidad híbrida
No mucho después de que los países comenzaran a implementar vacunas, los investigadores comenzaron a notar propiedades únicas de las respuestas a las vacunas de personas que previamente se habían contagiado y se habían recuperado del COVID-19.
A esto, los científicos llaman “superinmunidad” o “inmunidad híbrida”: anticuerpos más capaces de neutralizar cepas inmunoevasoras, como la variante Beta o Delta.
Los estudios más recientes sugieren que la inmunidad híbrida se debe, al menos en parte, a agentes inmunes llamados células B de memoria.
La mayor parte de los anticuerpos producidos después de la infección o la vacunación provienen de células de vida corta llamadas plasmablastos, y los niveles de anticuerpos disminuyen cuando estas células mueren inevitablemente.
Una vez que desaparecen los plasmablastos, la principal fuente de anticuerpos se convierte en células B de memoria mucho más raras, y que se desencadenan por infección o vacunación.
De esta manera, una primera dosis de vacuna en alguien que ha estado infectado previamente está haciendo el mismo trabajo que una segunda dosis en alguien que nunca ha tenido COVID-19.
De hecho, los niveles de anticuerpos también son más estables en personas con inmunidad híbrida, que solo vacunadas.
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Crédito: Juan Gaertner / SPL, Nature.
"Superinmunidad" sin infección
Una tercera dosis de refuerzo de la vacuna podría permitir que las personas que no han sido infectadas obtengan los beneficios de la inmunidad híbrida, dijeron los expertos a Nature.
Por otro lado, la ampliación del intervalo entre las dosis de la vacuna también podría imitar aspectos de la inmunidad híbrida.
En 2021, en medio de la escasez de vacunas y un aumento en los casos, los funcionarios de la provincia canadiense de Quebec recomendaron un intervalo de 16 semanas entre la primera y la segunda dosis.
Un equipo codirigido por Andrés Finzi, virólogo de la Universidad de Montreal, descubrió que las personas que recibieron este régimen tenían niveles de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 similares a los de las personas con inmunidad híbrida.
Por eso, comprender el mecanismo detrás de la inmunidad híbrida será clave para lograr conseguirla sin que las personas se enfermen, de cara a completar el segundo año de pandemia.
Aquellos que estudian la inmunidad híbrida enfatizan que, independientemente de los beneficios potenciales para la inmunidad, los riesgos de una infección por SARS-CoV-2 señalan que debe evitarse de todas las formas posibles.
Fuente: Nature