El portal Quartz publica que un gran número de ensayos clínicos en los últimos 5 años, en el terreno de las terapias psicodélicas, estuvieron centrados en el éxtasis (MDMA). Ahora la droga está al borde de convertirse en una medicina legal. Resultados preliminares de estudios donde el MDMA fue utilizado para tratar el trastorno de estrés postraumático, en conjunto con sesiones de terapia, han dado buenos resultados.
La Asociación Multidisciplinaria para los Estudios Psicodélicos (MAPS, según sus siglas en inglés) una organización sin fines de lucro que estuvo detrás de los ensayos, espera que el tratamiento con esa sustancia sea aprobado para 2022. Según Olivia Goldhill de Quartz, al margen de los potenciales beneficios, la terapia psicodélica conlleva riesgos de abuso sexual para los pacientes, dado que ese tipo de drogas los deja en una posición de mucha vulnerabilidad. "Están drogados, en un desequilibrio de poder con respecto de sus terapeutas y lidiando con problemas de salud mental", escribió.
El MDMA, llamado también la "droga del amor", es conocido por generar sensaciones de excitación sexual y de intimidad emocional. Hace unos años, el terapeuta Richard Yensen, de MAPS, quien trabajó en estudios con MDMA, habló abiertamente sobre la dificultades de lidiar con los sentimientos sexuales de sus pacientes durante las sesiones. Una de ellas, Meaghan Buisson, lo acusó de haberla abusado durante los ensayos clínicos. Yensen dijo que la relación fue consensuada e iniciada por Buisson.
Los terapeutas están en una posición de autoridad sobre los clientes, dijo Carole Sinclair, jefa del comité de ética de la Asociación Canadiense de Psicología, y aprovecharse de esa autoridad es abusivo. El propio director de MAPS, Rick Doblin, reconoció en su tesis doctoral de la Universidad de Harvard, los riesgos que conlleva la terapia psicodélica: "Los sentimientos de amor y confianza que pueden ser inducidos mediante el MDMA pueden hacer a los pacientes más vulnerables a la presión sexual", escribió Doblin.