Si bien la mutación no es algo sorprendente, sí lo es la velocidad con que lo hace el COVID-19. Es por eso que el principal temor de los expertos gira en torno a no saber cómo se va a desarrollar el virus a futuro, si el mismo será erradicado con una vacuna o si seguirá mutando y atacando a la población en el futuro a pesar de las condiciones climáticas que se presenten. Recordemos que muchos aseguran que cuando lleguen las temperaturas cálidas el mismo se propagará con menos rapidez.
Aunque teniendo en cuenta que en países como Brasil, Argentina y algunos de África ya se vieron afectados por el Coronavirus, se cree que las condiciones de contagio exceden las condiciones climáticas en estos casos.
Pero esto no es todo, ya que mismo cuando solamente existían casos en China, el mismo mutó por lo menos 1 vez. Allí es donde se produjo el cambio en la agresividad del mismo, teniendo en cuenta que el virus en un principio solamente llegaba como una simple tos, nada mortal. Es así que el pasado 03/03, la revista National Science Review, una de las más prestigiosas a nivel mundial cuando se trata de investigación, publicó que se habían encontrado distintas "cepas" del virus.
Las cepas tipo "L" y tipo "S". La primera era la más agresiva de todas, lo que por supuesto causó un impacto mayor y mayor esfuerzo por detenerla, sin embargo la "S" se presentaba en el cuerpo humano a través de síntomas más leves, pero igualmente contagioso. Aunque por haber sido menos mortal, fue menos estudiado. En consecuencia, el pasado martes 17/03, desde la revista Science anunciaron que casi el 86% de los casos que ocurrieron en Wuhan no fueron detectados y salieron de la misma sin control alguno.
Es por eso que ahora muchos suponen que los casos que salieron en su momento, ahora mutaron en un virus mucho más agresivo y son lo que están causando estragos y miles de muertes a nivel global. Aunque claro, esto se debe directamente a una selección y proceso natural, recordemos que el Coronavirus es una amplia familia de virus que están presentes desde la epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS) de 2003 en China ola que comenzó en 2012 en Arabia Saudita con el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS).