“Argentina es uno de los pocos países del mundo que no es parte del tratado, a pesar de haberlo firmado en 2003. La principal razón que está frenando la ratificación es la continua interferencia de la industria tabacalera en todos los niveles gubernamentales donde puede avanzar el proceso político”, declaró Marita Pizarro, codirectora de FIC Argentina. Y agregó: “Uno de los argumentos principales de la industria es que Argentina no puede ratificar el tratado porque es un país productor de tabaco y podría haber un impacto negativo en las economías regionales. Sin embargo, hemos analizado el caso de países productores de tabaco que han ratificado el CMCT y no se detectó tal perjuicio para la producción ni para los productores”.
En la declaración, las organizaciones denuncian que sin la ratificación de este tratado Argentina no podrá cumplir con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que aconsejan a los Estados avanzar con su cumplimiento. Además, señalan que a pesar de que la prevalencia del consumo de tabaco descendió en la última década en nuestro país, la mortalidad todavía es elevada y el consumo per cápita se mantiene estable en los últimos 15 años, lo que ubica a Argentina como uno de los países de la región con las tasas más altas. Este escenario demuestra que el marco normativo nacional no es suficiente para la protección de la salud y que Argentina tiene que formar parte de las decisiones de políticas de salud globales para enfrentar la epidemia del tabaquismo.
De acuerdo a una reciente nota de Infocampo, "en la Argentina, aproximadamente el 80% del valor de los cigarrillos que se venden son impuestos, incluyendo el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Fondo Especial del Tabaco (FET). Si bien los dos tributos van a la caja de la AFIP, el IVA va a la caja general, mientras que el FET va a parar a una caja aparte que controla el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación".