En el caso de la cirugía practicada por Gontero a través del robot, la decisión de operar con Da Vinci fue "obligatoria", ya que no era seguro utilizar la técnica "tradicional a cierlo abierto" ni la cirugía laparoscópica (con una pequeña cámara) por el riesgo de difundir el tumor, explicó el médico a la agencia Efe.
"Le dije a la paciente que su caso era sumamente complejo, ya que la cirugía robótica, la única tecnología que nos permitiría extirpar un tumor de esas dimensiones con un modo poco invasivo y salvando el riñón, nunca se había utilizado en un paciente despierto y, por tanto, no podía asegurarle la viabilidad de la intervención", relató el especialista, pero "la posibilidad de que no despertara de la sedación era muy alta."
Los hospitales argentinos que cuentan con la tecnología Da Vinci son al menos el Hospital Italiano, el Hospital Churruca-Visca (ambos en Buenos Aires) y el Hospital Madariaga, en Posadas, Misiones.
El robot cirujano Da Vinci es una máquina, desarrollada por la empresa estadounidense Intuitive Surgical, aprobado en el año 2000 por la Administración de Alimentos y Medicamentos de USA (FDA) que se utiliza para múltiples procedimientos quirúrgicos, especialmente histerectomías y prostatectomías.
Otros de los campos en los que destaca su uso son: ginecología, cirugía general, cirugía oral y maxilofacial, cirugía pediátrica, cirugía torácica o cirugía cardíaca.
Pero ojo, en ningún caso se trata de un robot que opera solo, no es autónomo, sino que está controlado por un cirujano que opera desde una consola.
Es el cirujano que lo opera quien toma decisiones. La máquina simplemente replica a escala y en forma precisa los movimientos que el cirujano hace desde la consola de control.
Según dijo la bioingeniera Flavia Pastore en el Centro Argentino de Ingenieros, "el robot no viene a reemplazar a los médicos, sino a potenciar sus habilidades."
"El sistema quirúrgico Da Vinci está compuesto por 3 componentes principales:
- la consola de mando para el cirujano,
- el robot de 4 brazos interactivos
- y un sistema de visión tridimensional de alta resolución",
explica el sitio web del Hospital Italiano, que aclara que la institución cuenta con 2 sistema quirúrgicos de este tipo.
"El cirujano se sienta en la consola de mando y recibe con claridad una imagen 3D de todo el campo operatorio. El sistema traslada los movimientos de las manos del cirujano desde la consola de mando hacia los 4 brazos robóticos, transformándolos en movimientos milimétricos sumamente precisos y delicados.
Este sistema no puede programarse ni puede tomar decisiones por sí mismo, sino que requiere que cada maniobra quirúrgica se realice con la intervención directa del cirujano."
Entre las ventajas que presenta el sistema Da Vinci, están que agiliza el proceso de recuperación y de hospitalización, disminuye el dolor y la pérdida de sangre, y deja menos cicatrices.
El enfoque mínimamente invasivo supera, según sus defensores, las limitaciones de la cirugía abierta y laparoscópica.
Es "famoso" en el tratamiento del cáncer de próstata y de otras afecciones urológicas, ya que permite una recuperación más rápida de la continencia urinaria así como de la función sexual.
Además de hacer a las cirugías menos invasivas, permite operar a la distancia.
Es decir, si alguien en Argentina necesitara una cirugía que solo puede hacer un médico que está en Japón, por ejemplo, este podría hacerlo operando la máquina de manera remota.
En 2001, cirujanos de Nueva York realizaron la primera operación transatlántica con un paciente en Francia.
Uno de los problemas que presenta la tecnología es el posible retraso que presentan las telecomunicaciones.
Aunque casi imperceptible, una cuestión de milisegundos puede ser crucial en una cirugía.
Por otro lado, en un procedimiento quirúrgico pueden surgir impredecibles que requieran de un cirujano entrenado en el mismo lugar actuando con celeridad.
"Puedes tener un plan maestro e igualmente las cosas pueden salir mal", explicó Tamas Haidegger, quien estudia telecirugía espacial en la Universidad Obuda de Budapest a la BBC. "No podemos predecir lo que va a suceder en etapas avanzadas de la cirugía. Si la circulación sanguínea colapsa, la respiración cesa o si ocurre una reacción inesperada a los fármacos o a los productos químicos, en esos casos se necesita un cirujano entrenado en el mismo lugar".
Por otro lado, el sistema Da Vinci introduce nuevos dilemas éticos: si algo sale mal durante la cirugía, ¿quién debe ser considerado responsable? ¿Las personas que se encuentran junto al robot en la sala de operaciones o el médico que trabaja a distancia?
¿Y si la misma máquina es la que falla? ¿O hay un corte de electricidad en el lugar? ¿Qué sucede en ese caso?
Por último, existe el inconveniente de su alto costo: un robot de este tipo ronda los US$ 2 millones.
En este video puede apreciarse su agudísima precisión: