El debate de la tercera dosis de refuerzo
Pfizer ha comenzado a estudiar la dosis de refuerzo tras comunicar que la eficacia de su vacuna disminuyó a los seis meses y que una tercera inyección mostró anticuerpos neutralizantes significativamente más altos contra el virus SARS-CoV-2 inicial, así como contra las variantes Beta y Delta altamente infecciosas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que no había suficiente evidencia para justificar aplicar nuevas dosis a la población general y pidió una moratoria para que las vacunas lleguen a los países más desfavorecidos.
Sin embargo, Israel comenzó a administrar la dosis de refuerzo de Pfizer el mes pasado, con el objetivo de frenar un aumento de casos impulsados por la variante Delta.
Hasta el momento, unos 1,1 millones de israelíes elegibles (personas mayores de 50 años, trabajadores de la salud y otros) han recibido su tercera dosis.
Estados Unidos y varios países europeos comienzan a ofrecer la dosis de refuerzo a personas con sistemas inmunológicos débiles y algunos consideran ampliar la posibilidad a toda la población.
Con todo, en Israel los casos siguen aumentando, dado que alrededor del 11% de la población sigue sin vacunarse. Los casos graves también han aumentado, sobre todo entre los no vacunados.