"La brecha global en el suministro de la vacuna COVID-19 es enormemente desigual. Algunos países y regiones están ordenando millones de dosis de refuerzo, antes de que otros países hayan tenido suministros para vacunar a sus trabajadores de la salud y los más vulnerables". "La brecha global en el suministro de la vacuna COVID-19 es enormemente desigual. Algunos países y regiones están ordenando millones de dosis de refuerzo, antes de que otros países hayan tenido suministros para vacunar a sus trabajadores de la salud y los más vulnerables".
Además, Tedros se dirigió principalmente a los fabricantes de vacunas Pfizer y Moderna como empresas que tienen el objetivo de proporcionar dosis de refuerzo en países donde ya hay altos niveles de inoculación.
El líder les pidió que, en cambio, deriven sus vacunas a COVAX, el programa de intercambio de vacunas para países de ingresos medios y más pobres.
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La OMS se enfrentó a Moderna y Pfizer.
Puntos críticos
En paralelo a la discusión sobre la necesidad de una tercera dosis de refuerzo, Estados Unidos prevé las consecuencias de otro problema: la baja adherencia a la vacuna en algunas regiones del país.
Con un promedio de 19.455 casos nuevos en los últimos siete días, registra un aumento del 47% con respecto a la semana anterior, según datos de la Universidad Johns Hopkins.
Un tercio de ellos, explicó el analista médico Jonathan Reiner a la CNN, provienen de cinco puntos críticos: Florida, Louisiana, Arkansas, Missouri y Nevada.
Entre otras, esta es la razón por la que tanto la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos), como los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) y los NIH (los Institutos Nacionales de Salud) no recomiendan, de momento, las vacunas de refuerzo.
En este sentido, el médico asesor del gobierno estadounidense, Anthony Fauci le dijo a CNN que considera que la obligatoriedad es es una buena idea para ciertas regiones. "Estamos hablando de una situación de vida o muerte", dijo.