Incluso, poco después de adquirir Twitter, el inversor compartió en un mensaje en la plataforma: “La libertad de expresión es la base de una democracia que funcione, y Twitter es la plaza pública digital donde se debaten asuntos vitales para el futuro de la humanidad”.
Sin embargo, conforme a los reportes de la entidad benéfica Center for Countering Digital Hate (CCDH), el cultivo del discurso de odio ha prosperado dentro de la plataforma. Por lo que, la compañía X decidió refutar los descubrimientos, e inició un proceso legal en forma de demanda en contra del CCDH, por, "actos ilegales" para "obtener acceso indebido a sus datos".
En réplica a la denuncia, Imran Ahmed, el fundador y máximo ejecutivo del CCDH, manifestó: "El último movimiento legal de Elon Musk está sacado directamente del libro de jugadas autoritarias: ahora está demostrando que no se detendrá ante nada para silenciar a cualquiera que lo critique por sus propias decisiones y acciones”.
"CCDH no tiene intención de detener nuestra investigación independiente: Musk no nos intimidará para que guardemos silencio”, sentenció.
En cuanto a las especificidades sobre el método mediante el cual los usuarios podrían hacer valer sus reclamos financieros, Musk se mantuvo reservado. En cuanto a las especificidades sobre el método mediante el cual los usuarios podrían hacer valer sus reclamos financieros, Musk se mantuvo reservado.
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