El cuello puede soportar una presión mucho mayor cuando la cabeza se mantiene inclinada hacia adelante. Los expertos recomiendan levantar los dispositivos a la altura de los ojos para reducir la tensión cervical.
La vista y el tiempo afuera
Las tasas de miopía vienen subiendo durante décadas y es tentador culpar al teléfono. Pero Donald Mutti, profesor de optometría de la Universidad de Ohio State, matiza esa idea.
Su estudio longitudinal de más de 20 años sobre el desarrollo visual en chicos encontró que el "trabajo de cerca", es decir, enfocar algo próximo a la cara, no es directamente el problema.
Lo que sí encontró es que el tiempo al aire libre tiene un efecto protector sobre los ojos. La luz brillante del exterior estimula la liberación de dopamina en la retina, lo que parece influir en cómo se desarrollan los ojos.
La tecnología contribuye al problema de forma indirecta: nos mantiene más tiempo adentro.
La recomendación es simple: salir más. No como metáfora sino literalmente.
Los especialistas no proponen abandonar el teléfono, sino equilibrar el tiempo de pantalla con actividad física y manual.
La fuerza de la mano como señal de salud
La fuerza de agarre, es decir cuánto podés apretar algo con la mano, es reconocida cada vez más como un indicador clave de salud general.
Un estudio encontró que predice la muerte temprana mejor que la presión arterial. Y esa fuerza está cayendo en muchos países, especialmente entre los jóvenes.
Johannes Beller, profesor de sociología médica en Alemania, señala que el trabajo sedentario frente a computadoras probablemente contribuye a esa tendencia. "Un declive generacional no es solo sobre manos más débiles, puede ser una señal temprana sobre la salud futura de las generaciones más jóvenes", dijo al medio británico.
Una prueba simple: apretar una pelota de tenis tan fuerte como podés y mantener la presión durante 15 a 30 segundos. Si no podés, es momento de trabajar la fuerza de agarre.
Pero el problema de fondo, dicen los especialistas, es más amplio que las manos: es la falta de actividad física general.
La piel también entra en juego
El problema no está solo en el teléfono. Los smartwatches que muchas personas usan todo el día también pueden generar irritaciones.
Según explicó la dermatóloga Justine Hextall, el espacio debajo de la correa puede convertirse en un ambiente oscuro y húmedo donde aumentan las probabilidades de irritación o incluso dermatitis.
Además, el contacto prolongado con materiales como níquel, goma, látex y otros compuestos puede volver más sensible la piel.
La recomendación de los especialistas es simple: sacarse el reloj cada tanto, limpiar la zona y dejar que la piel respire.
La coordinación que se deteriora sin que lo notes
Sebastian Suggate, profesor de psicología del desarrollo en la Universidad de Regensburg, estudió los efectos del tiempo de pantalla en las habilidades motoras.
Su conclusión: el uso de tecnología puede mejorar las habilidades específicas que requiere, como hacer clic o deslizar la pantalla, pero tiene un efecto negativo sobre el desarrollo motor más amplio, especialmente en la motricidad fina.
Lo más preocupante es que en chicos y adolescentes hay una correlación documentada entre las habilidades motoras y el desarrollo cognitivo y académico. Las manos no son solo herramientas: son el punto de contacto central que tenemos con el mundo físico, y su uso influye en cómo pensamos.
Su consejo no es eliminar las pantallas sino introducir conscientemente actividad manual en la rutina diaria. Cocinar, hacer manualidades, tocar un instrumento, escribir a mano.
"No es el fin del mundo. Son efectos sutiles", dijo. "Pero incluso si los efectos son moderados a nivel individual, colectivamente, a través de generaciones, estamos hablando de un potencial embotamiento de la sociedad."
Moverse más: una de las formas más simples de contrarrestar los efectos de pasar horas frente a pantallas.
Lo que podés hacer ahora
Los especialistas consultados por la BBC coinciden en que ninguno de estos efectos es irreversible si se actúa a tiempo.
Levantar el teléfono a la altura de los ojos, salir más al exterior, sacar el smartwatch y lavar la muñeca con regularidad, hacer actividades manuales y mejorar la condición física general son los cambios más respaldados por la evidencia.
Ninguno requiere dejar el teléfono. Solo usarlo de forma un poco más consciente.
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