Asimismo, se puede fortalecer el resguardo usando elementos de protección personal que puedan descartarse o higienizarse profundamente como guantes, barbijos, botas, etcétera.
“El principal signo de carbunclo en los bovinos es la muerte súbita con sangre sin coagular en los orificios naturales (boca, nariz y ano). En los caballos, es posible observar signos clínicos como edemas en cuello y abdomen, así como trastornos digestivos, cólicos y fiebre. En los porcinos, se da una evolución más lenta de la enfermedad, con edemas en la zona del cuello”, detalla la agencia.
Ántrax en humanos
El ántrax es una bacteria que se encuentra comúnmente en las zonas agrícolas de Latinoamérica, África subsahariana, centro y sudoeste de Asia, el sur de Europa y Europa Oriental, especifican los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
De hecho, es más común en países en vías de desarrollo por no contar con programas de salud pública veterinaria que aseguren la vacunación.
En las personas, la bacteria puede infectar cuando las esporas ingresan a su organismo y se activan. En efecto, el patógeno puede multiplicarse, distribuirse en el organismo, producir toxinas y causar una enfermedad grave.
“Esto puede ocurrir cuando una persona respira las esporas, bebe agua o ingiere alimentos que están contaminados con esporas, o cuando las esporas penetran en el organismo a través de heridas o rasguños en la piel”, explican los CDC. Con todo, la infección es rara.
Según el Senasa, las personas se contagian cuando:
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Consumen carne de animales enfermos (carbunclo digestivo o intestinal).
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Inhalan esporas dispersas en el medio (carbunclo respiratorio o pulmonar).
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Toman contacto con estas a través de heridas en la piel (carbunclo dérmico o grano malo).
El ántrax no es una enfermedad contagiosa, es decir, no se contrae como un resfriado o gripe.
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