India, por ejemplo, reportó hospitales absolutamente colapsados durante la ola de la variante Delta, en parte debido a la alta prevalencia de diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas que generaron una alta tasa de mortalidad en la población.
Pero la versión peligrosa del gen LZTFL1 tiene un impacto notable. A modo de comparación, cada década de edad entre los 20 y los 60 años duplica el riesgo de una persona de tener un COVID-19 grave. Por su parte, el gen LZTFL1 "es aproximadamente equivalente a tener 10 años más", dijo Davies.
Para descubrirlo, los científicos compararon los genomas de pacientes con COVID-19 grave buscando las llamadas regiones potenciadoras, secuencias no codificantes que regulan cómo se expresan otros genes.
Un potenciador es como un interruptor, que activa y desactiva genes diana, y sube y baja en diferentes momentos en diferentes tejidos.
Luego, recurrieron a la Inteligencia Artificial, que puede hacer predicciones sobre la función de un potenciador y el tipo de célula en el que funciona según la secuencia de ADN. Este enfoque iluminó un potenciador en particular que actuaba en las células pulmonares.
Por consiguiente, averiguaron qué gen controla este potenciador y finalmente dieron con el LZTFL1.
LZTFL1 y riesgo COVID-19
El gen LZTFL1 no se había estudiado bien antes, pero investigaciones habían revelado previamente un poco sobre la proteína que codifica, que está involucrada en los procesos de cicatrización de heridas.
En el contexto de una infección e inflamación, como por SARS-coV-2, los niveles bajos de LZTFL1 promueven la transición de ciertas células pulmonares especializadas a un estado menos especializado.
En casos de COVID-19 grave y más expresión de LZTFL1, la protección se ralentiza y permite que el virus devaste los pulmones de manera más efectiva antes de que las células puedan protegerse.
El descubrimiento de la importancia de LZTFL1, publicado el 4 de noviembre en la revista Nature Genetics, puede conducir a nuevas vías terapéuticas para COVID-19.
Con todo, los científicos aclararon que llevar esta versión del gen no es una sentencia de muerte, aumenta el riesgo de enfermedad grave pero no lo garantiza.
Fuente: Live Science