
Hoy en día, más de 5 millones de estadounidenses padecen demencia, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades; para 2060, se espera que ese número sea de 14 millones. Aunque la demencia es actualmente una enfermedad sin cura, detectarla temprano es clave para ralentizar o detener su progresión. Estos son cinco de los signos más comunes de demencia temprana.
1. Cambios de memoria
Los problemas de memoria son uno de los síntomas más comunes de la demencia. Estos no siempre son fáciles de reconocer para la persona afectada o sus seres queridos. Alguien con demencia puede tener problemas para recordar eventos, nombres y lugares recientes y dónde dejaron ciertos objetos. Un cierto nivel de olvido es una característica normal del envejecimiento, pero como regla general, cuando los problemas de memoria comienzan a afectar su vida diaria, es necesario consultar con un médico.
2. Dificultad con el lenguaje
Una persona con demencia puede comenzar a tener problemas para recordar las palabras correctas o para mantener o seguir una conversación. Pueden usar sustituciones o hablar sobre palabras o detalles que no pueden recordar. Este síntoma puede ser sutil, no es fácil de notar por la persona con deterioro cognitivo o quienes la rodean.
3. Problemas de coordinación
La demencia puede causar que una persona afectada tenga problemas para caminar o para mantener la coordinación. Eso puede incluir tener dificultades con el equilibrio o juzgar la distancia, tropezar con cosas o dejar caer artículos con más frecuencia de lo habitual, dice el CDC.
4. Perderse
La dificultad para navegar por rutas familiares puede ser un signo temprano de demencia. Una persona afectada podría tener problemas para recordar una salida de autopista o una conexión de autobús que se usa con frecuencia, o para encontrar el camino a casa desde un vecindario conocido.
5. Cambios de humor
Los cambios de humor son un síntoma de demencia que comúnmente se pasa por alto. A veces, una persona con demencia se volverá apática y perderá interés en las actividades que antes disfrutaba. Los miembros de la familia pueden atribuir estos cambios a la depresión o al estrés. Puede que no se deban a demencia, pero vale la pena que un médico las evalúe.