Pero aunque los que se saltearon la fila se muestran orgullosos ahora, las terceras dosis de refuerzo que se dieron de forma ilegítima no siempre son tan inocuas como parecen pensar.
Nadie sabe exactamente cuántos ladrones de dosis de refuerzo hay.
Los CDC estimaron que más de 1 millón de personas en Estados Unidos recibieron una tercera inyección no autorizada antes de las recomendaciones para personas inmunodeprimidas dadas hace un mes.
Desde entonces, la agencia ha contabilizado casi 1.8 millones de personas que han recibido una vacuna "adicional", pero dijo que prácticamente no hay forma de saber cuántas de ellas fueron a personas con afecciones inmunitarias, porque los pacientes solo tienen que decir están inmunodeprimidos para recibir la inyección.
“Tampoco hay prácticamente ninguna forma de saber cuántas primeras dosis informadas son en realidad terceras inyecciones ilegítimas”, resalta The Atlantic.
Pero las dosis de refuerzo no autorizadas parecen haberse vuelto más populares en los últimos meses en Estados Unidos, y las personas cuentan que las han obtenido en todas partes, desde las principales cadenas de farmacias hasta las iglesias locales.
¿La razón principal? El miedo hacia la variante Delta, el mismo que está impulsando al gobierno considerar las terceras inyecciones para todos los que hayan recibido una vacuna de ARNm.
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Hasta que los CDC de Estados Unidos no le den el visto bueno a las terceras dosis de refuerzo universales, las aplicaciones ilícitas se volverán más populares.
Las personas creen que al aplicarse la dosis ilegítima, no le quitan nada a nadie porque las vacunas sobreabundan en el país. En un punto tienen razón: mientras otros países todavía están luchando por acceder y distribuir vacunas, en USA supuestamente se han desperdiciado 12,9 millones de dosis solo entre junio y agosto.
Con todo, la sobreabundancia en Estados Unidos no es motivo suficiente para justificar el uso de la dosis refuerzo. Mentir sobre su salud o el estado de las vacunas es estrictamente poco ético.
Pero el verdadero fracaso es sistémico por el simple hecho de que en un país se descarten las vacunas y en otros la curva de muertes no hace más que elevarse por la falta de inyecciones.
The Atlantic considera que, hasta que los CDC de Estados Unidos no le den el visto bueno a las terceras dosis de refuerzo universales, las aplicaciones ilícitas probablemente solo se volverán más populares.
Los informes sobre la disminución de la inmunidad, por exagerados que sean, son una perspectiva aterradora.
Recibir otra inyección ofrece una sensación de seguridad y control, aunque sea fugaz. Pero romper las reglas y mentir solo logrará evitar tener el virus bajo control por mucho más tiempo.