El ejercicio es una excelente manera de reducir la susceptibilidad a las enfermedades, dijo David Nieman, profesor de biología en la Universidad Estatal de los Apalaches (Estados Unidos) que investiga el ejercicio, la Nutrición y la Inmunología a NYT.
En un estudio de 2011, su equipo siguió a más de mil adultos durante tres meses registrando sus hábitos de estilo de vida, como la dieta, el ejercicio, el estrés, así como la frecuencia con la que estaban enfermos con resfriados comunes o laringitis.
En efecto, descubrieron que aquellos que hacían ejercicio cinco o más días a la semana tenían un 43% menos de probabilidades de enfermarse que los que hacían ejercicio menos de un día a la semana.
Con todo, demasiado ejercicio puede sobrecargar el cuerpo y suprimir temporalmente el sistema inmune, según Nieman, aumentando el riesgo de infecciones.
No existe una fórmula para determinar cuánto ejercicio es beneficioso y en qué punto se vuelve un riesgo, pero los expertos consultados por NYT recomendaron que sentirse mal o estar constantemente cansado son señales de que se necesita reducir la exigencia.
2- No subestimar el descanso
No dormir lo suficiente o tener un sueño de baja calidad puede reducir la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones, señaló a NYT Kathi Heffner, profesora de Enfermería, Medicina y Psiquiatría en el Centro Médico de la Universidad de Rochester, Estados Unidos,
Si bien no todos requieren la misma cantidad de sueño, la guía general para los adultos es de seis a ocho horas cada noche.
Dormir bien también puede ayudar a regular el estrés, que es un importante factor que aumenta la susceptibilidad a las infecciones, así como a otros tipos de enfermedades crónicas.
3- Dieta variada y colorida
Lo que se elige comer y beber es una de las elecciones de estilo de vida más importantes que pueden influir en la salud inmunológica, asegura Nieman.
Las frutas y verduras variadas y de colores brillantes son excelentes fuentes de flavonoides, compuestos químicos que se encuentran en las plantas y que pueden ayudar al cuerpo a combatir la inflamación y la enfermedad.
Por ejemplo: frutos rojos, cítricos, repollo rojo y kale. Asimismo, el té, el café, el chocolate negro y ciertos cereales como el trigo sarraceno.
Al respecto, el estudio del equipo de Nieman de 2011 encontró que los adultos que comían al menos tres porciones de fruta al día tenían menos infecciones del tracto respiratorio superior durante todo el año que aquellos que no comían tanta fruta.
4- Aprender de la pandemia
Si bien muchas personas ya dejaron de usar barbijo en espacios públicos cerrados, continuar haciéndolo protegerá contra todo tipo de virus, no solo el coronavirus, principalmente si la persona tiene un sistema inmunológico más débil.
Asimismo, el uso de test de COVID, lavarse las manos, mantener la distancia al presentar síntomas y quedarse en casa si es posible son medidas muy efectivas aprendidas en la pandemia.
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