De manera notable, toda esta actividad ocurre independientemente de las señales del entorno, como por ejemplo la luz del amanecer.
La naturaleza decidió que el amanecer y el atardecer son tan importantes que deben poder predecirse (de ahí el sistema circadiano). De hecho, apunta Murray, nos despertamos varias veces cada noche, y el sueño liviano es más común durante la segunda mitad de la noche.
Cuando estamos durmiendo bien, ni siquiera notamos estamos "despertadas". Pero, si estamos estresados, hay una buena chance de que esto nos lleve a despertarnos por completo.
La pandemia que estamos atravesando, se ha estudiado, es un factor que ha incrementado las alteraciones en el sueño.
Despertarse a las 3 AM puede provocar un estado de ansiedad. Repasamos nuestros problemas sin encontrarles solución, podemos deslizarnos hacia pensamientos de culpa o melancolía, o miedos irracionales con respecto al futuro.
Sucede que aproximadamente en este momento del ciclo del sueño, estamos en nuestro punto más bajo física y cognitivamente.
Desde el punto de vista de la naturaleza, este debe ser un momento de recuperación física y emocional, explica Murray, por lo que es comprensible que nuestros recursos internos sean escasos.
Nos quedamos solos en la oscuridad con nuestros pensamientos, y nada parece tener solución.
Apunta Murray: la mente tiene "razón" cuando concluye que nada tiene solución a las 3 AM. A esa hora, la mayoría de los problemas literalmente no la tienen. Al llegar el día, habrán experimentado, todo cobra otro barniz. Solo hace falta esperar a que llegue la luz.
¿Qué hacer?
Para Murray, algo a tener en cuenta cuando aparece uno de estos episodios de las 3 de mañana, es una enseñanza del budismo.
Para el budismo, el yo es una ficción, y esa ficción es la fuente de todo sufrimiento.
Una salida de los pensamientos agobiantes de las 3 AM podría ser el mindfulness: concentrarse en los sentidos; llevar la atención, por ejemplo, al sonido de la respiración.
Otra solución, si esto no funciona, es prender la luz e intentar leer.
A esta altura, cualquier actividad que pueda concentrar nuestra atención será mejor que la rumiación mental tortuosa.
En cualquier caso, saber que para cuando llegue el día, todos los problemas irresolubles de las 3 AM habrán desaparecidos: no porque los problemas en sí hayan desaparecido, sino porque los veremos diferente, ya sin la ansiedad propia de la madrugada en vigilia.