Por primera vez, el festival lanza su sitio web, bafici.org, permitiendo a los usuarios explorar la vasta oferta de películas y eventos. Además, se destacan las colaboraciones con el sector privado, ampliando el alcance del festival.
Las entradas, disponibles desde el 9 de abril, son accesibles tanto en línea como en puntos de venta seleccionados. Con precios generales y descuentos para estudiantes y jubilados, el BAFICI asegura su compromiso con la accesibilidad cultural.
¿Y qué pasará con el INCAA?
El periodista y crítico de cine Diego Battle, en una nota para Otros Cines, publicó datos cuantitativos muy interesantes:
"INCAA tuvo en 2023 ingresos por 13.537 millones de pesos, de los cuales 9.458 millones (casi el 70%) provinieron de los aportes de los canales al Enacom y el 30% (4.037 millones) correspondieron al impuesto del 10% que cada espectador paga cuando compra una entrada al cine. Los restantes 42 millones son por un negocio ya casi en extinción: el 10% a la compraventa y alquiler de videos. Con un presupuesto que, como en casi toda la administración pública, no se ha actualizado pese a la espiralización inflacionaria, esos 13.537 millones significarían poco más de 15 millones de dólares a la cotización oficial (867 pesos) y 13,5 millones al blue (1.005 pesos)".
"Sí, hay cosas por cambiar, mejorar y optimizar, pero hay algo que queda claro: los 15 millones de dólares que gasta (invierte) el INCAA o la organización de un modesto festival de cine en una provincia no tienen la culpa del hambre de los niños de los sectores más postergados de la sociedad. Es lo que se dilapida en pocos segundo en el pago de intereses en medio de la timba financiera tan propia de estos tiempos. Esa es la verdad, el resto es demagogia, firuletes y jueguito para la hinchada, puro cinismo e hipocresía".
Por ende, cada vez suena más raro que los chicos del Chaco no puedan comer debido a la producción y distribución del séptimo arte argentino.
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