En la cancha, máquina de goles aterradora. Afuera, algo parecido a un "golden retriever" confundido. Esa grieta entre los dos Haaland es exactamente lo que internet necesita para fabricar memes infinitos, y la IA para fabricar contenido que nunca filmó.
En China el fenómeno fue especialmente intenso. Haaland protagonizó una publicidad de una bebida herbal china intentando hablar mandarín, fue convertido en canción y rebautizado como "Habao", algo así como "Ha Baby", por fans que encontraron en él al antihéroe perfecto.
Tiene cuentas oficiales en Douyin y Weibo con millones de seguidores. El video falso del restaurante fue solo uno de los artefactos de toda una industria de memes y edits de IA construidos alrededor de él.
Las publicaciones espontáneas de Erling Haaland en Snapchat, donde acumula millones de seguidores, ayudaron a construir una imagen despreocupada y graciosa que hoy la IA reproduce.
Por qué la gente comparte igual aunque sepa que es falso
Según reportó WIRED, una parte significativa de quienes compartieron el video de Haaland sabía que era falso y lo compartió de todas formas. Eso no es un error.
En 2021, la cuenta @deeptomcruise publicó deepfakes perfectos de Tom Cruise en TikTok. La respuesta fue deleite masivo, no pánico.
En 2023, una canción generada con IA que imitaba a Drake y The Weeknd fue escuchada entusiastamente antes de que los sellos pudieran bajarla. En el mismo año, la imagen del Papa Francisco con un abrigo de Balenciaga generó más elogios para la marca que preocupación por la IA.
Si querés suficientemente a alguien o algo, suspendés la incredulidad y seguís adelante. El contenido no necesita ser real. Solo necesita estar en personaje.
Selfies, filtros, preguntas y respuestas y videos absurdos forman parte del contenido que Haaland comparte habitualmente en Snapchat.
Lo que esto dice sobre la fama en 2026
Los futbolistas modernos se supone que son autómatas monomaníacos, entrenados por equipos de comunicación y protegidos por contratos de marca.
Haaland es casi exactamente lo contrario, y eso lo convierte en lo que WIRED llama un "personaje de código abierto". Una figura tan vívida y tan memeificable que la IA puede hacer el trabajo de hype por él.
El viejo modelo de celebridad dependía del acceso al famoso: una entrevista, una foto, un video exclusivo. El nuevo depende únicamente de la voluntad de la audiencia de mantener viva la historia.
Los fans ya no son espectadores pasivos, son co-autores del personaje. Y la IA les da las herramientas para producir contenido nuevo a demanda, sin necesitar que el atleta haga nada.
El Mundial 2026 no convirtió a Haaland en protagonista por un gol, sino por una ola de videos falsos, memes y montajes que reforzaron un personaje mucho más grande que el futbolista real.
El problema que nadie está resolviendo
Lo que el caso Haaland deja en evidencia es que el debate sobre los deepfakes está mal planteado. No se trata de engaño versus verdad. Se trata de que la audiencia está eligiendo activamente participar en un ecosistema donde la autenticidad importa menos que la coherencia con el personaje.
Para los atletas con suficiente carisma como Haaland, eso puede ser una ventaja. Para figuras menos queridas, o para contextos más serios que un Mundial de fútbol, la misma lógica puede ser devastadora.
El video falso de un futbolista comiendo se comparte con alegría. El mismo mecanismo aplicado a un político, un juicio o una crisis puede ser otra cosa completamente distinta.
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