La casa donde los duques de Sussex pasaron las fiestas de Navidad y Año Nuevo, se ubica en una hermosa propiedad de más de 2000 metros cuadrados con vista al mar. La mansión cuenta con 5 dormitorios, 8 baños, comedor formal, oficina con chimenea, una enorme sala de estar de 2 pisos que se abre a la cocina gourmet con horno de pizza, sala de juegos con bar, sala de prensa, cava, un invernadero y 2 puntos de acceso a la playa. Además tiene una casa de huéspedes con tres dormitorios.
Los últimos datos que se tenían es que perteneció a Bernadette Wolfwinkel, exesposa de un magnate alemán, que la ponía a la venta en 2012 a través de la casa de subastas Sotheby´s, siendo adquirida por un multimillonario, al que ahora la publicación 'Page Six' le puso rostro: se trata de Frank Giustra, un empresario, financiero minero y filántropo canadiense, además de confundador de los estudios Lionsgate, la empresa de distribución de cine y televisión de más éxito en Estados Unidos.
Al parecer, Giustra les prestó la casa a Harry y Meghan de forma totalmente gratuita, gracias a un amigo que tiene en común con la pareja. Se trata de David Foster, un reconocido productor musical canadiense, casado con la actriz Katharine McPhee, amiga de la infancia de Meghan Markle.
Giustra, según el diario 'The Daily Mail', compró la propiedad en 2014 por 14 millones, pero estaría muy enfadado por el hecho de que un agente inmobiliario revelase la existencia de un acuerdo de confidencialidad que le impedía revelar la cantidad públicamente. De hecho, parece que detrás de la adquisición de la mansión podría encontrarse un caso de lavado de dinero.
Sin embargo, Giustra es mucho más conocido por su vínculo con el expresidente Bill Clinton, y quien no estuvo exento de la polémica. Según publicó el diario '', "no solo por un viaje que realizaron juntos en 2005 a Kazajistán para reunirse con el presidente del país, Nursultan Nazarbayev -caracterizado por su política no precisamente democrática-, sino porque sus generosas donaciones a la Fundación Clinton también han sido objeto de sospecha".
El cofundador del estudio de cine Lionsgate habría hecho su fortuna trabajando como corredor de Bolsa, y luego tuvo su acercamiento a la política. Detalla 'El Confidencial' que fue uno de los grandes donantes de la fundación de Clinton, además de uno de sus directivos, y supuestamente se habría beneficiado de su amistad para poner en marcha su empresa dedicada al uranio en Kazajistán. Según la prensa extranjera, al menos existe constancia de 50 millones de euros donados por él a los Clinton, aunque no se sabe qué sucedió exactamente con el dinero, algo que él ha catalogado de "locura" y de ser "un puro circo".
Como fuere, teniendo en cuenta el nuevo trabajo de Meghan Markle y que Harry no ha perdido la mínima oportunidad para pedir un empleo para su mujer, no sería de extrañar que no solo hubieran aceptado la amable oferta de este exitoso empresario canadiense, sino que también hubieran aprovechado la coyuntura para que esta nueva amistad tuviera frutos laborales para Meghan.