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Jesús Rafael Álvarez, preso político fallecido en Venezuela.E. M.
"Mi papá era sano": Venezuela en lágrimas de sangre
El preso político Jesús Rafael Álvarez, cuya muerte ha sido confirmada el viernes, no poseía enfermedades preexistentes, pero las torturas, la falta de alimentación y las condiciones pésimas de higiene durante su reclusión han terminado con su vida: el sicario es claramente el régimen de Maduro.
No obstante, su hijo, también llamado Jesús, pese a estar acongojado por la muerte de padre, aún tiene encendida la esperanza por su madre, Anny Sánchez, también detenida por manifestarse contra el fraude electoral.
El joven venezolano ha contado en carne propia que por la detención de sus padres ha tenido que valerse por sí mismo con un trabajo informal y estar al frente del hogar familiar, con dos hermanas de 7 y 17 años, incluso durmiendo en la calle.
Jesús Rafael confirmó que los carceleros no dejaron que viera el cadáver de su padre (homónimo), por lo que se vio obligado a reconocer el cuerpo a través de una fotografía, en la que aparecía demacrado, en estado de anorexia y se veía un golpe fuerte en el pómulo: unos indicios claros de la tortura y vejaciones.
Asimismo, reveló que en la cárcel no sólo se negaron en primera instancia a entregarle el cadáver de su padre, sino que incluso desmintieron que hubiera fallecido.
Al respecto, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPP) denunció que le han negado al hombre la atención médica.
Se supo que le fue negada atención médica. Fue trasladado a la enfermería del penal, luego de que sus compañeros de celda protestaran por su grave estado de salud Se supo que le fue negada atención médica. Fue trasladado a la enfermería del penal, luego de que sus compañeros de celda protestaran por su grave estado de salud
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Los presos políticos del régimen de Venezuela
Jesús Rafael Álvarez y su mujer han sufrido el mismo calvario que los 1.600 prisioneros políticos postelectorales, que han caído en las garras de los efectivos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) bajo el pretexto de ser "terroristas" o "instigadores de odio".
Álvarez es el segundo preso político muerto en apenas un mes: Jesús Manuel Martínez Medina, otro arrestado en la insurrección popular por el fraude del 28J, falleció en noviembre tras varias semanas de ser torturado.
En ese sentido, los centros de detención de Venezuela, como el de la cárcel de Tocorón y el Helocoide, son infiernos en donde no sólo se tortura, sino que se los deja a la buena de Dios, alimentándolos cada 4 días o no proveyéndoles medicinas necesarias si se enferman. De hecho, según los organismo de DD.HH. muchos de ellos intentan quitarse la vida para no seguir sufriendo semejante calvario.
También ha salido a la luz que varios de los menores de edad que están encarcelados por orden de Nicolás Maduro han intentado acabar con sus vidas. Hace poco se filtró que una chica de 17 años se bebió un litro de cloro, como el caso de Diomer Gómez, de 16 años, que esta misma semana quiso suicidarse al no ser incluido en la última lista de excarcelaciones.
"No hay un médico tratante u hospitalario que suscriba el certificado de defunción, lo que demuestra que se trata de una muerte súbita y sospechosa que requiere autopsia médico legal", advirtió Zair Mundaray, antiguo número dos de la Fiscalía, exiliado hoy en Colombia.
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