Una semana después Robert le envió una carta proponiéndole dejar sus vocaciones y casarse. “¿Dejarías tu orden y te casarías conmigo?”, fue el mensaje que cambiaría sus vidas. Mary no le contestó rápido pero sí acordaron de que se encontraran en un pub. Continúa el relato:
Estaba un poco sorprendida. Llevaba un velo, por lo que nunca vio el color de mi cabello. Realmente no sabía nada sobre mí, nada sobre mi educación. Ni siquiera sabía cuál era mi nombre no religioso. Estaba un poco sorprendida. Llevaba un velo, por lo que nunca vio el color de mi cabello. Realmente no sabía nada sobre mí, nada sobre mi educación. Ni siquiera sabía cuál era mi nombre no religioso.
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Robert era monje carmelita en Oxford (Foto: El Nacional)
Antes de ingresar a la Orden Carmelita a los 19 años, la hermana Mary Elizabeth había sido Lisa Tinkler, oriunda de Middlesbrough, en el noreste de Inglaterra. Aunque sus padres no habían sido religiosos, la peregrinación de una tía al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes hizo que le pidiera a su padre que construyera un altar en su dormitorio.
Lisa asistía a una de las iglesias católicas en su ciudad natal y se sentaba sola en el segundo banco, donde dice que desarrolló un amor abrumador por la Virgen María y finalmente sintió que tenía una vocación. Además, Mary agregó:
Tenía una pequeña estatua de Nuestra Señora y una pequeña botella de agua de Lourdes. En realidad, pensé que era la botella lo que era sagrado y no el agua, así que solo la estaba llenando del grifo y bebiendo el agua. Tenía una pequeña estatua de Nuestra Señora y una pequeña botella de agua de Lourdes. En realidad, pensé que era la botella lo que era sagrado y no el agua, así que solo la estaba llenando del grifo y bebiendo el agua.
Fue un retiro de fin de semana en un monasterio cuando aún era una adolescente la convenció de su vocación. El recinto estaba dirigido por monjas carmelitas de una orden que tenía sus orígenes en el siglo XII y donde la vida era particularmente espartana, recluida y estricta, pero ella decidió que esa era precisamente la vida que quería llevar.
A lo largo de los años, la hermana Mary Elizabeth sintió que su vocabulario disminuía ya que tenía poco de qué hablar con las otras monjas, que eran mayores que ella, incluso décadas. Veía a su madre, a través de una reja, 4 veces al año.
La religiosa describe que sintió como si su "mundo interior" se abría a medida que el mundo exterior se cerraba para ella. Pero, ese día en el salón del convento, todo cambió con el toque de una manga y el mensaje en el que se le preguntaba si se alejaría de la vida monástica y se casaría.
A pesar de que para él era la primera vez que lo veía, ella si sabía de la existencia del fraile ya que, en sus visitas desde Oxford al centro de retiro Carmelita de Preston, había ido de vez en cuando a dar la misa en el monasterio cercano y Lisa había escuchado y visto sus sermones detrás de una reja.
Robert había sido un fraile carmelita durante 13 años. Era un pensador, académico y teólogo que llegó a la vida monástica en busca de un propósito en lo que él describe como una crisis de fe e identidad.
La transición fue difícil, Lisa recuerda un momento justo antes de Navidad, poco después de que ambos dejaran sus vidas monásticas cuando miró a Robert y lo vio muy angustiado por la situación. “Fue muy difícil porque él se sentía tanto solo como aislado y no sabía el camino a seguir. Pero nos tomamos de la mano y lo superamos”.
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Lisa y Robert en el día de su boda. (Foto: El nacional)
Continúa el relato:
A lo largo de tu vida religiosa, te dicen que se supone que tu corazón debe ser indiviso y entregado a Dios. De repente, sentí que mi corazón se expandía para contener a Robert, pero me di cuenta de que también contenía todo lo demás que yo tenía. Y no sentí nada diferente acerca de Dios, y eso me tranquilizó. A lo largo de tu vida religiosa, te dicen que se supone que tu corazón debe ser indiviso y entregado a Dios. De repente, sentí que mi corazón se expandía para contener a Robert, pero me di cuenta de que también contenía todo lo demás que yo tenía. Y no sentí nada diferente acerca de Dios, y eso me tranquilizó.
Lisa primero encontró trabajo en una funeraria y luego como capellana en un hospital. Por otro lado, Robert pronto fue aceptado en la Iglesia de Inglaterra, aunque estaba molesto por una carta de las autoridades eclesiásticas de Roma en la que le decían que ya no era miembro de la orden carmelita.
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Lisa es capellana de un hospital y Robert vicario de la Iglesia de Inglaterra. (Foto: El nacional)
Ambos se casaron y ahora comparten una casa en el pueblo de Hutton Rudby en North Yorkshire, donde Robert ha sido nombrado vicario de la iglesia local.
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