Alrededor de 4000 personas están en campos improvisados bajo el frío. Al menos 9 migrantes han muerto y se teme que esa cifra podría aumentar al tiempo que aumentan las temperaturas frías.
El grupo de 27 países ya había impuesto 4 rondas de sanciones sobre autoridades y funcionarios bielorrusos debido a las disputadas elecciones de agosto del año pasado, que revalidaron a Lukashenko en el poder, y a la violenta represión de las protestas pacíficas posteriores.
En mayo de este año, el avión en que viajaba el periodista bielorruso disidente, Román Protasevich, de Grecia a Lituania, fue forzado a aterrizar en Bielorrusia. Protasevich fue arrestado y según ha trascendido, torturado hasta sacarle una supuesta confesión. Sólo un día después, los 27 países miembros de la UE anunciaron la última ronda de sanciones, diplomáticas y económicas, contra el régimen de Lukashenko.
“La decisión de hoy refleja la determinación de la Unión Europea de plantarse a la instrumentalización de migrantes con motivos políticos. Rechazamos esta práctica inhumana e ilegal”, afirmó el jefe de política exterior de la UE, Josep Borrell, en un comunicado.
El ministro de Relaciones Exteriores de Bielorrusia, Vladimir Makei, dijo ayer a Borrell -en el primer contacto de alto nivel entre Bruselas y Minsk desde que comenzó la crisis de los migrantes- que las sanciones contra Minsk son "inútiles" y "contraproducentes".
Según el diario El País, "el nuevo régimen que permite esa extensión respecto al marco anterior de sanciones se ha aprobado por unanimidad poco después de comenzar la reunión de los ministros, lo que indica el grado de unidad frente a los ataques híbridos —los que utilizan medios no convencionales, ajenos al ámbito estrictamente militar— de Lukashenko. La contundencia también muestra que la UE no afronta la dramática situación en la frontera de Polonia como una crisis migratoria sino como un ataque deliberadamente organizado por Bielorrusia".
La decisión aprobada por el Consejo será publicada el martes en el diario oficial de la UE.