En un mensaje grabado y difundido posteriormente en redes sociales, Tsimanouskaya denunció que fue presionada por las autoridades del Comité Olímpico de su país para regresar a Bielorerusia, donde temía por su seguridad.
La atleta dijo que gente del equipo olímpico bielorruso había ingresado a su cuarto el domingo y le habían dicho que empacara. Fue luego llevada al aeropuerto de Haneda pero se negó a abordar el avión y comunicó a Reuters en un mensaje: "No regersaré a Bielorrusia".
El Comité Olímpico bielorruso dijo en un comunicado que sus entrenadores habían decidido retirar a Tsimanouskaya de la competencia porque doctores habían evaluado que no estaba en buen estado emocional y psicológico.
"Pido ayuda al Comité Olímpico Internacional. Están tratando de sacarme del país sin mi permiso y le estoy pidiendo al COI que se involucre", dijo en un vídeo grabado en Telegram y verificado por la cadena BBC.
Al llegar al aeropuerto, la atleta pidió auxilio a la policía japonesa, que la protegió y la llevó a un lugar seguro.
"Me presionaron y están intentando sacarme por la fuerza del país sin mi consentimiento", señaló la atleta de 24 años.
Un fotógrafo de Reuters vio a la atleta parada junto a la policía en el aeropuerto. "Creo que estoy a salvo", dijo. "Estoy con la policía".
Redordemos que recientemente el régimen de Lukashenko desvió un un avión a la capital del país, Minsk, para detener a un periodista opositor.
Según la Fundación Bielorrusa de Solidaridad Deportiva (BSSF, por sus siglas en inglés) -organización que Tsimanouskaya contactó en busca de ayuda-, la "campaña" de los partidarios del gobierno "fue bastante seria y una clara señal de que su vida estaría en peligro en Bielorrusia”, según señaló su vocero, Alexander Opeikin, en una entrevista con AP.