La monarca británica es además el "símbolo de la libre asociación" de los 53 miembros de la Commonwealth, aunque la pertenencia al grupo no implica sumisión a la corona. Es decir, en ellos es la figura política principal, pero no necesariamente reina.
A los estados mencionados hay que sumar los llamados "territorios británicos de ultramar", que son un conjunto de colonias y territorios que no se independizaron.
En el hemisferio occidental, esta lista incluye a las islas Malvinas, así como a Anguila, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Montserrat; y las Islas Turcas y Caicos.
Por tratarse de monarquías constitucionales, el papel de Isabel II como jefa de Estado de esos países es mayormente simbólico y representativo, y depende del sistema legal vigente aprobado por las autoridades de cada estado.