En ese sentido, la altura es uno de los factores centrales más complejos de sortear para los viajeros escondidos. Los vuelos de línea actuales mantienen una altitud crucero de entre 12.000 pies (para cabotaje o regionales) y hasta 40.000 pies (para internacionales).
En esas altitudes, de hasta 12 kilómetros, la presión atmosférica sobre el aire impide la presencia suficiente de oxígeno necesario para la continuidad del funcionamiento del cuerpo humano. Esto genera efectos de hipoxia, pudiendo provocar mareos, desmayos, muerte cerebral y el fallecimiento.
Para evitar esos efectos, los aviones modernos cuentan con un sistema de presurización que mantiene la presión en cabina de manera estable, lo que permite respirar con normalidad aún a gran altitud. En casos de descompresión, existen sistemas de oxígeno de emergencia que deben ser colocados de manera inmediata y sostenidos hasta en tanto el avión perfore la barrera de los 10.000 pies, donde el aire se vuelve “respirable”.
Alta velocidad y temperatura
Otros de los factores que hacen inviables los viajes de polizones en aviones modernos es la velocidad y la temperatura a la que se exponen. Sin la presurización ni la protección de la cabina, los compartimentos del avión están expuestos a temperaturas de hasta -70 grados celsius, algo imposible de soportar sin el equipamiento adecuado.
Además, los aviones modernos son capaces de alcanzar velocidades de hasta 1.000 kilómetros por hora, lo que eleva el impacto del aire y baja aún más la temperatura.
Suecedió en un vuelo de Air Arabia.
Casos excepcionales
Según datos de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, la tasa de supervivencia en polizones aéreos es de hasta el 20%. Las principales causas de muerte son la hipoxia, la hipotermia o el aplastamiento por los mecanismos de los trenes de aterrizaje.
En ese sentido, existen casos históricos excepcionales. Uno de ellos es el de Pardeep Saini, quien en 1996 viajó desde India a Inglaterra escondido en los compartimentos de un Boeing 747 de British Airways, sobreviviendo a un vuelo extremo de más de 10 horas.
Más recientemente, en 2025 un niño afgano de 13 años sobrevivió a un viaje entre Kabul y Delhi (India) en un vuelo de Kam Air. El viaje duró unos 90 minutos y el menor fue regresado a su país en el mismo vuelo de regreso, aunque en la cabina.
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