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Renta universal e impuesto a las fortunas ganan tracción global en tiempos de pandemia

Signo de la crisis de los tiempos que vivimos: 2 ideas consideradas marginales están hoy en el centro del debate mundial.

Hasta que se desatara la pandemia del coronavirus a principios del 2020, la idea de una Renta Básica Universal (RBU) era considerada en Estados Unidos como una fantasía del sector más hacia la izquierda dentro del Partido Demócrata, encarnado por el exprecandidato presidencial, Bernie Sanders.

Quien llegó a la presidencia del país, Joe Biden, encarna el ala más centrista dentro del Partido, lo que se suele llamar el establishment demócrata.

Pero, signo de los tiempos, esta idea que una vez era visto como algo casi marginal, ha estado calando mucho más hondo, tanto entre figuras demócratas centrales como republicanos, tanto en Estados Unidos como en otras partes del mundo, y ha recibido el apoyo de personalidades importantes. Entre ellos, los capos de las grandes tecnológicas: Bill Gates, Mark Zuckererg, Jeff Bezos y Elon Musk.

"Hasta ahora, la idea de implantar una renta básica universal, o unos ingresos garantizados por el Estado para todos los ciudadanos, independientemente de su situación laboral, se había considerado polémica. Mientras que unos la veían como una manera de evitar un cierto malestar social en un mundo en el que, debido a la digitalización, cada vez hay menos puestos de trabajo, otros la contemplaban como un desincentivo al trabajo. En general, la izquierda era más favorable a la renta básica universal que la derecha, aunque esta idea tenía seguidores en ambos lados del espectro político", explica el diario Huffington Post. "La pandemia ha convertido lo que muchos consideraban una idea interesante pero poco realista en una necesidad."

Por la pandemia, lograron ser aprobados en USA desembolsos directos e incondicionales a los ciudadanos -con apoyo de republicano y demócratas-.

En marzo, Biden firmó un paquete de ayuda por US$ 1.900 billones -el tercer paquete de este tipo en USA desde el comienzo de la pandemia; Donald Trump había firmado los anteriores-.

Este plan estipula pagos directos de hasta US$ 1400 a la mayoría de los ciudadanos adultos por única vez, pero también determina que las familias estadounidenses con hijos recibirán cheques mensuales de hasta US$ 300 por hijo. Una especie de AUH (Asignación Universal por Hijo) estadounidense. Esta ayuda es transitoria, pero mensual.

Lo interesante es que al otro lado del espectro político, el republicano Mitt Romney, propone una Renta Universal Básica para los niños pero no trasitoria sino permanente.

Es decir, se está construyendo un consenso cada vez más fuerte en torno a esta cuesitón. ¿Podría la pandemia dejar esta iniciativa como legado?

USA no es una excepción: durante la pandemia, los residentes de Hong Kong recibieron pagos por valor de casi US$ 1.300; los de Japón, unos US$ 950; la mayoría de los adultos de Singapur, unos US$ 425. Algunos gobiernos experimentaron con pagos que sólo podían utilizarse localmente, mediante vales (como en Malta) o tarjetas de débito precargadas (como en algunas partes de Corea del Sur). Sin embargo, la mayoría envió sencillamente dinero en efectivo, explica el diario La Vanguardia.

El diario destaca que las transferencias se asemejaron más a la Renta Básica Universal en los países pobres, ya que en la mayoría del mundo rico, los programas de ayuda fueron pagos puntuales. En Brasil, en cambio, el gobierno proporcionó pagos mensuales al tercio más pobre de la población hasta diciembre de 2020. 

Otra idea que gana tracción en el mundo en tiempos de pandemia es una mayor carga impositiva a las grandes fortunas y multinacionales.

La OCDE trabaja en un impuesto mínimo global que se aplicaría a las ganancias globales de las empresas más grandes, incluidos los grandes grupos tecnológicos de USA, en forma independiente de su presencia física en un país determinado.

El Tesoro de USA expuso su propuesta en documentos obtenidos por el Financial Times, enviados a los 135 países que negocian impuestos internacionales en la OCDE.

La Casa Blanca pidió aumentar los impuestos corporativos de USA por US$ 2,5 billones durante los próximos 15 años para pagar más de US$ 2 billones en inversiones en infraestructura, energía limpia y fabricación en el marco de salir de la crisis por pandemia.

El plan enfrenta una batalla cuesta arriba en el Congreso de USA. Pero un acuerdo en la OCDE permitiría a Joe Biden aumentar los impuestos corporativos a las empresas estadounidenses sin que otros países los rebajen porque incluiría una tasa impositiva mínima global.

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