"Se suponía que este año sería de celebración para Qantas. Es nuestro centenario", manifestó Joyce en un comunicado. "Claramente, no está resultando según lo planeado".
Aunque los viajes nacionales comenzaron a repuntar, ya que la mayoría de las regiones australianas lograron contener la epidemia, se espera que las fronteras internacionales del país permanezcan cerradas a la mayor parte del tráfico de pasajeros hasta el próximo año.
Un reciente aumento en nuevos casos de COVID-19 en Melbourne, la segunda mayor ciudad de Australia, sirvió como un recordatorio de que la pandemia es una amenaza.
"Tenemos que adaptarnos a un cuadro de varios años en que los ingresos serán mucho más bajos. Y eso significa convertirnos en una aerolínea más pequeña en el corto plazo", expresó Joyce al presentar el "plan de recuperación post-COVID".
Además de la reducción de costos, el plan incluye recaudar unos US$1.300 millones en capital.
La pérdida de 6.000 empleos afectará tanto a Qantas como a su filial de bajo costo Jetstar, mientras que la compañía espera que la mitad de los 15.000 empleados con licencia desde marzo vuelvan a trabajar a fines de año, apuntó Joyce.
La segunda aerolínea australiana de servicio completo, Virgin Australia, entró en administración voluntaria a fines de abril. Dos compañías de inversión con sede en Estados Unidos presentaron ofertas para rescatarla.