La exhumación se realizó 15 meses después de ser anunciada por el gobierno, debido a recursos presentados por la familia, una vez que el Tribunal Supremo la autorizó. El primer ministro, Pedro Sánchez, ha hecho una prioridad el traslado de los restos de Franco desde que asumió el poder en junio de 2018, argumentando que España no debería "continuar glorificando" al dictador.
Sánchez describió la exhumación como una "gran victoria" para la democracia española, pero sus rivales lo acusan de montar un "show mediático" con fines electorales, según dijo la portavoz de Ciudadanos en el Parlament, Lorena Roldán.
Incluso Pablo Iglesias, líder del izquierdista Podemos, dijo que Sánchez había desenterrado la "momia de Franco" para ganar votos.
Los españoles, de acuerdo a una encuesto de El Mundo, están divididos en su sentir sobre la exhumación de Franco. El 43% está a favor, el 32,5% está en contra y el resto indeciso.
La exhumación llegó cuando España atraviesa días complicados en relación a Barcelona. La región catalana está en llamas desde que se conocieran las duras condenas a los líderes separatistas que llevaron a cabo un referéndum y declaración de independencia 2 años atrás.
El tema no estuvo ausente de la polémica suscitada por la exhumación del dictador.
"Al final les ha quedado una verdadera exhumación de Estado", tuiteó el expresident catalán, Carles Puidgemont, en referencia a que el muerto sería el Estado español.
"En medio de la mayor crisis política de la democracia, en plena campaña electoral, cuando la ultraderecha ha conseguido escaños en las Cortes, algunas autonomías y varios ayuntamientos, y al más puro estilo de los reality shows televisivos, hoy sacan los restos del dictador Franco de su tumba en el Valle de los Caídos. Lo que tenía que ser un ejercicio de justicia reparadora para reforzar la democracia ha acabado en un teatrillo de gesticulación a mayor gloria de una versión caricaturesca y barata de las dos Españas", escribió Frances-Marc Álvaro en el diario La Vanguardia. "El deber de memoria fue derivando en exorcismo de Halloween y, finalmente, nos han servido un gran evento de marketing al servicio de Pedro Sánchez. El uso posmoderno de la momia será estudiado en varias facultades en el futuro, empezando por las escuelas de arte dramático. Conserven las imágenes que se van a grabar hoy."
El nieto de Franco, que se llama Francisco como él, aprovechó el momento para declarar las supuesta últimas palabras del dictador: "Mi abuelo, en plena agonía, agarró la mano del rey Juan Carlos y le dijo 'Alteza, lo único que le pido es que defienda la unidad de España'", dijo el nieto de Franco, aludiendo al territorio que aspiraba a ser un Estado fuera de España (y todavía lo pretende): Catalunya.