Cabe mencionar que el carbonato de sodio producido por ALPAT es un insumo estratégico utilizado en industrias como la fabricación de vidrio y parabrisas, dos sectores que también muestran una marcada retracción de la actividad.
A la vez, el crecimiento de la industria del litio aparece como una posible alternativa comercial, aunque los costos logísticos dificultan competir desde la Patagonia hacia los yacimientos ubicados en el norte argentino.
La crisis de ALPAT
La empresa emplea a unos 420 trabajadores y atraviesa además un severo deterioro financiero. Según el dirigente sindical, existen atrasos con proveedores y contratistas, mientras que los salarios se abonan en cuotas en el marco de un Procedimiento Preventivo de Crisis abierto desde hace varios meses.
Además, la competencia con productos importados se volvió prácticamente imposible tras la apertura comercial. Según detalló, producir una tonelada de carbonato de sodio en el país cuesta alrededor de US$350, mientras que el producto importado desde China o India ingresa a valores cercanos a los US$200 por tonelada.
"Es imposible competir en este esquema de apertura indiscriminada", sostuvo el dirigente, quien además cuestionó la calidad del material importado:
Lo que llega desde China es de tercera o cuarta calidad, mientras que el producido acá es de primera o segunda Lo que llega desde China es de tercera o cuarta calidad, mientras que el producido acá es de primera o segunda
El empresario Fabián De Souza, uno de los accionistas principales de la empresa Alcalis de la Patagonia, mantuvo reuniones hace dos meses con dirigentes gremiales y trabajadores para analizar la situación de la planta y la marcha del concurso preventivo de crisis, que se mantiene desde 2025 y tuvo su punto más álgido a mediados del año pasado cuando requirió la asistencia financiera de la provincia de Río Negro a través del programa 'Sostenibilidad y Fomento del Empleo Rionegrino Hacer Río Negro', creado por el decreto N° 471.
Y, en efecto, el sindicato mantiene conversaciones directas con De Sousa. Pero según explicó Castillo, si bien desde la empresa se planteó la necesidad de avanzar en una reestructuración para mejorar la competitividad, existía el compromiso de no afectar puestos de trabajo bajo convenio colectivo.
Mientras continúan los cortes y las protestas en los accesos a la planta, el gremio exige la reincorporación de los despedidos y advierte que la situación de ALPAT representa un nuevo síntoma del deterioro industrial que atraviesan distintos sectores productivos del país frente a la caída del mercado interno y la presión de las importaciones.
Protestas en ALPAT
El miércoles, una prestadora de servicios, por si sola, decidió cortar el acceso a la planta industrial en reclamo de una deuda que superaría los $7 millones. Se trata de Aldana, quién realizaba tareas de transporte entre las Salinas de Gualicho y la planta ALPAT.
Luego decidió bloquear el acceso a la empresa por la tarde y otros camioneros la acompañaron en la medida.
Pero la protesta coincidió con el otro reclamo realizado por los trabajadores despedidos recientemente y por exempleados desvinculados hace unas semanas.
Cuestionaron además las ofertas de indemnización asegurando que se les propuso abonar solo el 50% de los montos correspondientes y además en cuotas. Algunos trabajadores deben esperar 8 meses para cobrar algo por lo que trabajaron, dicen.
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