La prensa indicó que según autoridades belgas que iniciaron también una investigación del caso, el camión viajó desde el puerto de la localidad de Zeebrugge, al norte de Bélgica, hasta el de Purfleet, en el este del Reino Unido.
“No tenemos idea en este momento de cuánto tiempo estuvo el camión en Bélgica, pudo haber sido horas o días, simplemente no sabemos”, dijo Eric Van Duyse, portavoz de la fiscalía federal belga, en declaraciones citadas por los medios británicos.
La Agencia Nacional del Crimen británica ha indicado, por su parte, que trabaja para identificar a “grupos criminales organizados que pudieron haber participado” en estos hechos.
La Policía ha detenido al conductor del vehículo, un hombre de 25 años, procedente de Irlanda del Norte, al que los medios de comunicación han identificado como Mo Robinson. El joven permanece retenido en una comisaría de Essex, donde los agentes le interrogan a fin de determinar las circunstancias de la tragedia.
El aumento de los controles en puertos como Dover, en el sureste británico, y la ciudad francesa de Calais, ha hecho que el tráfico ilegal de emigrantes se mueva por otras rutas, alertaron las distintas asociaciones de transporte de carga.
No es la primera vez que ocurre un hallazgo macabro como este. En el año 2000, se habían encontrado en Dover los cadáveres de 58 personas de nacionalidad china también dentro de un camión.
Según UNICEF, con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas, 1,2 millones de niños son víctimas de este fenómeno cada año ya que es “un negocio de miles de millones de euros que está creciendo, en el que el ‘coste’ de comprar y vender seres humanos no es muy alto y los riesgos son considerablemente menores comparados con el tráfico de drogas o armas”.