Al Sarraj, en cambio, tiene su base en Trípoli y es apoyado por Qatar e Italia, y más recientemente por Turquía.
En diciembre, Trípoli pidió apoyo a USA, Turquía y Reino Unido: solo Ankara respondió.
El GNA acusa a Haftar de ser un totalitario, mientras que el general se presenta a sí mismo como el único capaz de unificar Libia. Es, también, un anti-islamismo radical, una de las claves de por qué ha ganado tanto apoyo internacional.
Haftar proclama que su intención es evitar que Libia caiga en las manos de islamistas radicales. El GNA no representa a estas fuerzas, explica Raphael Vassallo del diario Malta Today, aunque sí incluye a grupos islasmistas conservadores.
Entre los seguidores de Haftar, apunta Claudia Gazzini, especialista en Libia en el Grupo Internacional de Crisis, en Twitter, hay personas que fueron cercanas a Muamar al Gadafi, derrocado en 2011. El país está institucionalmente partido en 2 desde 2014.
Turquía decidió apoyar al GNA, reveló el medio Arab News, dado que Recep Tayyip Erdogan consiguió hacer un acuerdo con el gobierno de Trípoli para que le pague US$ 2.700 millones en compensación por deudas que Libia tenía con Turquía desde antes de la guerra civil, que ya lleva 9 años.
Erdogan intenta proteger sus derechos (cedidos por el GNA) sobre una vasta área del Mediterráneo oriental.
En diciembre hubo el acuerdo marítimo entre Ankara y Trípoli, que es clave para bloquear el gasoducto EastMed, con el que Chipre e Israel pretenden llevar gas a Europa. El gas surgiría del yacimiento Leviatán, en el Mediterráneo.
El proyecto compite con el Turk Stream de Turquía y Rusia.
Para Turquía, es importante debilitar al eje Egipto / Emiratos Árabes Unidos / Arabia Saudita / Israel, y algunos otros países europeos, que intentan contener su influencia en la región, según Gazzini.
El Turk Stream tiene como objetivo llegar desde Rusia a Turquía a través del Mar Negro, aunque no solo eso ya que otros de los destinos del gas serán los países de Europa del sur, como Bulgaria, país que anteriormente se proveía de gas a través de Ucrania. El precio de este fue US$ 1.000 millones solo en construcción.