Recordemos que el exmilitar venezolano fue parte de una sublevación de un grupo de efectivos castrenses pertenecientes al Ejército chavista de la promoción “Cnel. Diego Jalón Dochagavia” del año 2012. Es más, estuvo detenido junto a otros compañeros en Ramo Verde, bajo los cargos de rebelión militar y traición a la Patria.
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El fiscal chileno Héctor Barros
A las 3:15 de la madrugada del 21 de febrero, cuatro sujetos encapuchados que se hicieron pasar por la Policía de Investigación, subieron al piso 14 del departamento del exmilitar venezolano en el municipio de Independencia, en el sector norte de Santiago de Chile, y lo raptaron: luego apareció descuartizado.
Investigación bajo carátula secreta del exmilitar venezolano asesinado
El Fiscal Nacional y jefe del Ministerio Público Ángel Valencia justificó la decisión de caratular como "secreta" a la investigación del caso.
“Durante todo el tiempo que mantuvimos silencio, mantuvimos silencio porque no cabía dudas que era un secuestro atípico. Atípico, no solo por la cantidad de recursos destinados a su comisión, sino que también porque había un exmilitar venezolano involucrado y aquello era especialmente grave. Porque además era un refugiado. En consecuencia, había distintas hipótesis que había que descartar respecto a la razón por la cual había sido secuestrado. No cabía duda que era un asunto que para el Estado chileno era relevante. Por eso le asignamos una prioridad distinta desde el momento en que esto ocurrió”, sentenció.
Valencia explicó ante el programa radial Hablemos en Off que este lunes (04/03), en la audiencia de formalización, se presentarán los cargos al detenido menor de edad y que se va a exponer el contenido de la autopsia.
“Lo que se me ha transmitido es que lo que contiene el informe de la autopsia, de momento, es que no habría indicios de que haya habido herida de bala. Eso se va a exponer hoy día en la audiencia de formalización, como también se van a entregar más antecedentes respecto de cuál es la evidencia que se ha podido reunir para poder acreditar la participación de esta persona en los hechos y cuál fue la participación específica que tuvo”, adelantó.
Memorias de 'detención y tortura' : Sale a la luz un diario de Ojeda
A lo largo de 185 páginas, el teniente venezolano refugiado en Chile, que fue raptado y apareció descuartizado, Ronald Leandro Ojeda Moreno, relató en un diario íntimo todo el adoctrinamiento chavista en el Ejército, su detención por estar acusado de conspiración para derrocar a Maduro, las torturas que sufrió en su arresto y su exilio de Venezuela a Chile para sobrevivir.
“Esto no es un libro; es una denuncia y una advertencia”, reza el texto que divulga el hermano del exmilitar venezolano asesinado, Javier Ojeda, al medio La Tercera. “No alcanzó a publicarlo, pero él sabía que el régimen lo estaba cazando... Por eso me lo dio”, dice.
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El medio chileno La Tercera accedió al diario íntimo de Ojeda en donde narra las torturas que sufrió.
Según sus memorias, todo comenzó el 25 de marzo de 2017: él, teniente del ejército, casado con un hijo en camino, estaba de guardia en su puesto de mando en el estado de Apure, al sur de Venezuela, cercano a una planta de la empresa estatal Petróleos de Venezuela, zona de flujo por estar fronteriza a Colombia.
Acusado de 'Traidor'
Pero tal día, la vida de Ojeda cambiaría para siempre. Cuando el teniente Ojeda salía de la unidad, un auto se le cruzó en su camino. A bordo iba también uno de sus compañeros, quien minutos atrás lo había felicitado por su paternidad.
“Era el coronel segundo comandante de la brigada Marco Tulio Álvarez Reyes, alias Machetico. Muy apresurado se baja, abre la puerta de mi vehículo y me apunta a la cabeza con su arma de reglamento. ‘Teniente, maldito traidor’”, recuerda que le dijo.
Ojeda escribió en su diario íntimo que luego fue trasladado a un aeropuerto abandonado. Allí había militares vestidos de negro, sin identificación, que portaban sólo un logo: el de la DGCIM, Dirección General de Contrainteligencia Militar venezolana.
El general Delgado, quien lo había felicitado por la noticia de su niño en camino, le puso las esposas. También le explicó por qué estaba detenido. “(Lo hizo) para entregarme al órgano de inteligencia de la tiranía; por un presunto golpe militar fallido contra el tirano Nicolás Maduro y sus acólitos”, relató en su diario.
“Me dice: ‘eres un traidor, ¿estás conspirando?’. Si era verdad, no podía darle razones y, si era mentira, no podía darle elementos para crear supuestos. Así que mi ‘no’ fue muy sincero: ‘nada que ver mi general’”, comentó.
El calvario en primera persona
El teniente Ojeda, que estaba de refugiado en Chile y que ha sido encontrado descuartizado, describió en su diario íntimo que lo subieron a un avión. Allí comenzaron las torturas.
Lo primero que recibió fue una patada en la cabeza. Abrían la puerta del avión, amenazando con lanzarlo. Le rociaron gas pimienta en el rostro y lo asfixiaron con una cuerda en su cuello.
Entonces comenzó el interrogatorio en el que los agentes lo obligaban a confesar en medio de sesiones con picanas eléctricas.
“Ahora con descargas eléctricas para ver si con eso lograban alguna respuesta. Sesiones interminables donde ataban los cables a los extremos de mis orejas, en los dedos meñiques de las manos, en los tobillos. Rociaban la capucha negra con agua, para evitar que entrara oxígeno”, narró.
Dictadura del régimen de Maduro: Doblegar al oponente con tortura
Ojeda despertó en una celda de una cárcel de la DGCIM sucia, totalmente oscura y sin un rayo de luz. En su estadía, le arrojaban comida al piso, sin platos: sólo se alimentó con un arepa y lentejas diarias. Luego de eso, lo sacaban de su celda para más sesiones de tortura e interrogatorio. En plena oscuridad, escuchó como torturaban a otros acusado.
“Las descargas eléctricas se convierten en una práctica rutinaria al momento de hacerte hablar. Comienzan con leves sesiones, que aumentarán progresivamente dependiendo el grado de información que le suministres. (...) La asfixia mecánica y golpes con barras metálicas envueltas en esponja es para demostrarte que la ley allí no existe. Los cuartos oscuros y celdas aisladas tienen como fin dominar tu mente, llevarte al conflicto interno para asumir la autoculpa, el autoseñalarte como victimario; decirle al sistema que aceptas lo impuesto como flagelo por el pecado cometido”. También detalla cómo era colgado de una pared durante horas, o que le sumergían la cabeza en un balde con agua “para que hablara y dijera algún testimonio que ellos querían que repitiera”, dijo en su diario íntimo.
Así fue durante 13 días. El teniente Ojeda, cuyo cuerpo ha sido encontrado en estos días descuartizado en Chile tras ser secuestrado presuntamente por una célula de Inteligencia chavista que se infiltró, durante su detención desarrolló sarna.
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