A las horas, sesionó el Congreso Nacional de Honduras donde se informó inicialmente que Zelaya había renunciado por carta, afirmación que él desmintió desde Costa Rica para hacer inmediatamente un llamado a la desobediencia civil.
Luego, el Congreso resolvió por unanimidad su destitución, por considerar que las acciones de gobierno de Zelaya habían "violado la Constitución y el ordenamiento jurídico del país". Designó para sucederlo al presidente del Congreso, Roberto Micheletti, con el compromiso de que el mismo permaneciera en el cargo hasta la terminación del mandato de Zelaya en enero de 2010.
La Organización de los Estados Americanos (OEA) y Naciones Unidas (ONU), así como los gobiernos de la región, hicieron público el apoyo al presidente, así como el pedido de urgente restablecimiento del orden constitucional hondureño.
Sin embargo, el gobierno provisional de Micheletti insistió en que si Zelaya regresa a la capital será detenido por las fuerzas de seguridad.
En medio de violentas protestas callejeras contra el golpe, Micheletti convocó elecciones para noviembre de ese año, en las que hubo escasa concurrencia a las urnas, que consagraron ganador al candidato del derechista Partido Nacional, Porfirio Lobo.
CFK la "heroína de Latinoamérica"
Es aquí en donde entra CFK como actor clave en ese entonces. Como sucedió en su momento en Bolivia con Evo Morales, el rol del Gobierno argentino en 2009 fue primordial para proteger la vida de Manuel Zelaya y denunciar el golpe de Estado que se había dado en Honduras.
El entonces ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, inauguró la reunión de cancilleres de países de la OEA en Washington, convocada con carácter de emergencia ante la situación que vive el país centroamericano.
"América Latina no tiene que aceptar este intento del retorno al pasado. Somos firmes, no vamos a reconocer un gobierno surgido de un acto de fuerza y apelamos a todos los hermanos latinoamericanos a repudiar, no dejar pasar y hacer retroceder este golpe en Honduras", expresó Taiana, quien se refirió a la salida forzada de Zelaya como una "práctica delictiva" que hay que "condenar y castigar".
CFK integró la comitiva que acompañó al depuesto presidente a regresar a su país. Además, en los festejos del Bicentenario argentino en 2010, Zelaya fue invitado a participar junto a otros 7 presidentes de la región. Para ese momento, Honduras ya tenía nuevo presidente electo y este acto fue fuerte mensaje de no reconocimiento por parte de Argentina del gobierno de ese momento.
En una entrevista con Radio Rebelde en julio de este año, Zelaya recordó que la mandataria argentina de ese momento viajó a Washington para defender su restitución en el cargo.
"Aquí pasó lo que previno Cristina Kirchner en aquel momento y no la quisieron escuchar", afirmó Zelaya y elogió a la actual vicepresidenta:
Cristina es una gran mujer, una verdadera heroína latinoamericana Cristina es una gran mujer, una verdadera heroína latinoamericana
El expresidente además recordó que CFK fue a la OEA a pedir que rectifiquen, que el golpe de Estado "era una tragedia, que iban a volver las hordas militares, los escuadrones de la muerte, los desaparecidos, los asesinatos y que iba a costar mucho el retorno al sistema democrático".
"Hace 12 años, esas fueron las palabras de Cristina en Washington y fueron como una sentencia para este país", lamentó al actual coordinador del partido Libertad y Refundación (Libre).
Ahora, los ojos puestos en Castro
De acuerdo a los resultados preliminares presentados a las 8 (hora local) por el CNE, Castro cosecha el 53,61% de los votos, mientras que Asfura, alcalde de la capital, obtenía un 33,87%.
image.png
Xiomara Castro y Manuel Zelaya.
De confirmarse esta tendencia, Castro sucedería a Orlando Hernández, cuyo partido sería desbancado tras 12 años en el poder (3 mandatos consecutivos).
En 2017, Hernández fue reelecto pese a denuncias de fraude de la oposición. Protestas reprimidas por el gobierno dejaron una treintena de fallecidos en aquel momento.
Honduras es un país golpeado por la violencia de las pandillas, el narcotráfico y dos feroces huracanes en 2020, donde el 59% de sus 10 millones de habitantes vive en la pobreza. El desempleo pasó de 5,7% en 2019 a 10,9% en 2020, en gran parte debido a la pandemia del coronavirus.
La deuda pública de Honduras asciende a más de US$15.000 millones, lo que representa el 57% del PIB. De ese total, cerca de US$ 8.200 corresponden a deuda externa.
La victoria de Castro implicaría un cambio rotundo en el modelo nacional y una vuelta al progresismo de su esposo. "Fuera la guerra, el odio, los escuadrones de la muerte, la corrupción y el crimen organizado. No más pobreza y miseria en Honduras", dijo la candidata.