Hay mucho en juego.
Debate despiadado
Tanto el demócrata como el republicano saben que son una de las elecciones más reñidas de los últimos años en un contexto de extrema polarización nacional y crisis mundial. El resultado de los comicios en noviembre no solo definirá el destino de USA sino que afectará al orden mundial.
En las últimas encuestas, Trump supera a Biden con mínima ventaja y goza de la predilección de votantes indecisos en estados claves como Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin.
También el demócrata sufre una fuga de importantes votantes que podrían votar al republicano. Y no son solo los votantes negros, hispanos y jóvenes en general, que suelen encarnar la izquierda norteamericana, sino los moderados o centristas.
Analistas de ambos partidos concuerdan que será un debate brutal sin propuestas y con feroces ataques porque no hay barreras predecibles y porque hay mucho resentimiento en medio de la guerra judicial.
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Revancha entre Joe Biden y Donald Trump.
Es obvio que Trump se centrará los puntos débiles de Biden, la inflación revindicando sus logros económicos pasados, los mayores costos de la vivienda, la masiva inmigración ilegal, prometiendo una deportación amplia, la inseguridad creciente, recordando el muro en la frontera con México, y la polémica agenda exterior con el controvertido papel de USA en las guerras de Israel y Ucrania que podría arrastrarla a guerras extranjeras.
También volverá acusarlo de “lawfare” y dirá que todas las acusaciones judiciales son obra de una politización judicial instrumentada por los demócratas para lidiar con sus fracasos e impedir que vuelva a la Casa Blanca.
Seguramente cuestionará su idoneidad y apuntará contra su aparente senilidad reflejada en sus lapsus en plenos actos públicos.
Por su parte, Joe Biden resaltará la condición de “convicto” de Trump. Lo presentará otra vez como amenaza existencial para la democracia estadounidense señalando los esfuerzos del magnate para anular los resultados de las elecciones de 2020, su fogoneo al asalto de Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021 y sus amenazas vengativas de que usará el poder para castigar a sus enemigos políticos.
Sin embargo, tal como contó Urgente24, aquel relato demócrata entre algunos votantes indecisos, esa batalla por "la supervivencia del país", parece no surtir efectos, o al menos no resuena tanto como quisiera Biden. Una encuesta del diario progresista Washington Post encontró que la mayoría de los encuestados en estados indecisos confiaban más en Trump que en Biden para afrontar las amenazas a la democracia.
Asimismo, sostendrá el eventual riesgo en temas como el derecho al aborto o impuestos con la vuelta de Trump. El debate televisado será una buena oportunidad para que Joe Biden pueda demostrar su “fortaleza” o "agudeza" defendidas por los medios demócratas ante las evidentes signos de senilidad.
El segundo debate está programado para el 10 de septiembre y se emitirá por ABC.
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